Montilla-Moriles destaca el potencial turístico de los vinos de la Denominación

Enrique Garrido. Enrique Garrido.

Enrique Garrido. / Salas /Efe

El gerente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DO) Montilla-Moriles, Enrique Garrido, afirma que este vino es uno de los más grandes potenciales turísticos de Córdoba, según constatan estudios demoscópicos.

Si el mísmísimo Edgar Allan Poe popularizó uno de los vinos de la tierra, el amontillado, con sus cuentos El tonel de amontillado y El barril de amontillado, todo hacía apuntar a que la cultura del vino se iba a convertir en uno de los motivos por los que los visitantes llegasen a la ciudad de la Mezquita en busca de unos caldos "únicos" como los de Montilla Moriles. Garrido ha destacado a Efe que un estudio de la Universidad de Córdoba realizado a extranjeros en la cata de hace un par de años reveló que uno de los principales motivos que les habían traído a Córdoba era el de poder disfrutar del vino de la tierra.

Garrido cree que la cata "es una oportunidad de exportar la Marca Córdoba"

La tradicional cata del vino Montilla-Moriles, antesala de las fiestas del Mayo cordobés, que comienzan oficialmente el próximo miércoles, "es mucho más que una fiesta más del calendario para los vecinos, es una oportunidad de exportar la Marca Córdoba a todo el mundo", ha añadido.

Las jornadas técnicas paralelas a la cata han versado sobre el vino como elemento diferenciador en los negocios de restauración ya que, según Garrido, existen "experiencias constatadas de establecimientos que al introducir una carta de vinos de la tierra han remontado su actividad empresarial". "El vino es el maridaje perfecto de la cocina cordobesa tradicional, que no es otra cosa que esa experiencia gastronómica tan en boga y que motiva cada vez más a la hora de elegir destino turístico o vacacional", ha añadido y ha reivindicado la necesidad de la profesionalización de los sumilleres, "que son los responsables de las ventas del vino en restauración en un 80% de los casos" por la importancia de "las profesiones relacionadas con el sector vitivinícola" pues es un área "muy valiosa para el desarrollo económico ligado al territorio".

Y es que, la uva da trabajo a los agricultores, bodegueros, cooperativistas, ingenieros agrónomos, enólogos, profesionales de la tecnología de los alimentos, restauración, gastronomía y "una amplia variedad de profesionales necesarios desde el mantenimiento de la vida, pasando por la recolección de la uva, su proceso de conversión en vino o vinagre, distribución, venta y consumo".

"Todo en su conjunto, es lo que logra atraer al turista que cada vez más lo que busca al viajar es una experiencia sensorial donde el paladar esté cuidado en la misma medida que las maravillas que pueda contemplar o visitar", sostiene. Garrido está convencido, además, de que "la cultura del vino Montilla-Moriles, su industria productiva y su genuinidad" aportan al valor añadido "que de por si tiene la provincia".

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