Márquez denuncia el acoso a los periodistas colombianos

  • El SPA entrega el galardón en honor del fallecido Julio Anguita Parrado al informador hispanoamericano por su defensa de los derechos de los trabajadores

Ejercer el derecho a la información es una profesión de riesgo en algunos países del mundo. Éste el caso de Colombia, donde los periodistas reciben a diario la amenaza de grupos extremistas y del propio Estado para evitar que salga a la luz determinada información. "Nos presionan, nos atacan o nos asesinan", aseguró ayer el periodista colombiano Eduardo Márquez, quien ayer recogió en el Alcázar el premio Julio Anguita Parrado que otorga el Sindicato de Periodistas de Andalucía (SPA) en reconocimiento al periodista cordobés fallecido en la guerra de Iraq.

Márquez, que dirige La Federación Internacional de Periodistas, apuntó que todas las presiones son para silenciar delitos de los propios políticos, ya que "son muchos los que están ligados al narcotráfico y son los culpables de la muerte de algunos de nuestros colegas", sentenció Márquez. Las carencias de este colectivo en Colombia se evidencian con hechos como la falta de salario. "Los periodistas no reciben honorarios excepto por la venta de publicidad; es más, tienen que pagar para trabajar", denunció Márquez. La situación de los profesionales de la información es tan crítica que los medios de comunicación alquilan los espacios para que los informadores cuenten sus noticias o den su punto de vista. "El propio presidente de la República señala a los periodistas que le investigan y algunos compañeros tienen que salir del país porque les atacan por sacar a la luz temas que le perjudican", argumentó Márquez. El periodista fue más allá y aseguró que el dinero que pagan los contribuyentes en Colombia se usa para extorsionar a "los compañeros".

Precisamente para intentar cambiar la situación de los periodistas en países como Colombia, Márquez lideró la idea de crear una Federación Internacional para integrar a todos los profesionales y ayudarles a ejercer su profesión y denunciar hechos de extorsión o abusos. En opinión de Márquez, las necesidades más inmediatas para conseguir una profesión digna son "garantizar el derecho a la vida". Y es que en este país sudamericano se cometen asesinatos a estos profesionales cuando su trabajo interfiere en los intereses políticos o de otros sectores de poder. El premiado también insistió en la idea de "percibir un salario que nos permita vivir". Y es que, los reporteros cobran en Colombia una cantidad media que se sitúa entre los 100 y los 400 dólares, mientras que el salario mínimo de un obrero no cualificado es de 215 dólares. En este sentido, Márquez subrayó que "el derecho a la información muere cuando a los periodistas no se les paga un salario".

Al acto de entrega del premio, que se celebró en el Salón de Mosaicos del Alcázar de los Reyes Cristianos, acudió la alcaldesa, Rosa Aguilar, la secretaria general del SPA, Dolores Fernández, el rector, José Manuel Roldán Nogueras y el ex alcalde de Córdoba y padre del periodista fallecido, Julio Anguita.

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