El Campo de la Verdad

Listas con la L puesta

  • Los partidos han decidido incorporar caras nuevas sacrificando experiencia en la institución · La renovación siempre es positiva; el problema radica en que los nuevos equipos sepan, al menos, dónde se encuentra el aseo de Capitulares · ¿Eva Pedraza y Miguel Reina? Fogonazos de popularidad contra un Pleno de cuatro

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EL habitualmente anquilosado mundo de la política funciona por las mismas reglas de la física, entre otras, la que regula la inercia, propiedad de los cuerpos que tiende a que un objeto permanezca en reposo o en movimiento constante hasta tanto no exista una fuerza que actúe sobre él. Por distintas razones, y en esta ocasión, los tres principales partidos políticos locales le han metido el cúter a sus propuestas electorales en un ejercicio de renovación prácticamente generalizado que deja una consecuencia práctica. Las candidaturas de la jornada electoral debería venir en esta ocasión con una L con fondo verde de las que se colocan en la luna trasera a los conductores noveles para advertir de la inexperiencia de sus integrantes.

A falta de conocer la lista definitiva del PP, cabe realizar un ejercicio de simple aritmética. Si Nieto tiene hoy 14 concejales, dos no van a repetir seguro y ha anunciado ocho nombres nuevos (a falta de lo que ocurra mañana lunes), lo razonable es que una parte más importante de la prevista en el actual grupo municipal quede relegada a puestos de la lista donde va a ser complicado salir elegido. El repetido mensaje de contar con todo el mundo, salvo casos de obligado o buscado cumplimiento, puede quedar bastante alterado por la realidad.

Lo realmente relevante no es si Eva Pedraza o Miguel Reina -fogonazos para asaltar la absoluta- se sientan o no en el Pleno, sino si Nieto, que no olvidemos que es el favorito, logra reunir un grupo humano lo suficientemente experimentado como para gobernar la ciudad en un momento económico y político complicadísimo. El alcaldable popular nunca ha gestionado, lo cual es un aserto objetivo perfectamente verificable. Demasiada renovación en este sentido sería una cuestión a tener en cuenta para un panorama como el que se va a encontrar quien le toque administrar Córdoba durante los próximos cuatro años. Llegadas como la de Rafael Navas no deben ocultar una realidad: el candidato popular tiene un equipo de confianza desde hace muchos años, el mismo con el que realizó la toma de poder dentro del partido. Independientemente del numerito de la lista.

Como a la fuerza ahorcan, Izquierda Unida ha roto en esta ocasión su tendencia a que no pase nada. Cinco de los diez primeros puestos lo ocupan personas que no sólo no tienen experiencia municipal sino que, además, no cuentan con currículum alguno en gestión pública. IU ha decidido que no tiene nada que perder incluyendo en puestos claves de su lista personas poco conocidas. En algunos casos, nada. Ocaña, además, tiene que configurar una nueva realidad a su alrededor, ya que algunos de sus colaboradores más cercanos desaparecen de escena a partir del 22 de mayo.

También en el caso del PSOE, su one, Juan Pablo Durán, afronta no sólo el primer cargo electo sino, también, su bautismo en la Administración. Teniendo en cuenta los resultados de 2007, en los cuatro primeros puestos hay un 50% de personas sin pasado en puestos de otra índole. Del uno al seis, ampliando el foco, están el propio candidato, Francisco Alcalde y Carmen González. Rafi Valenzuela tiene una experiencia acreditada en la Junta, Inmaculada Durán ha estado cuatro años en el gobierno de la ciudad y Emilio Aumente, sin haber sido concejal, se las sabe todas.

Tengo la impresión de que esta cuestión de la composición de las listas sirve para tener ocupados a los políticas y a los periodistas, pero que, en realidad, al votante medio le da igual. Salvo casos de disonancia extrema entre lo que se dice y a quien se mete en una candidatura, el impacto en el resultado es menos que cero. Alguna importancia tiene de puertas para adentro de los partidos. Pero ésa es otra historia.

Los equipos electorales tienen una importancia capital, sin embargo, desde el momento en que la Corporación municipal toma posesión. Ahí sí que es necesario, tanto en el gobierno como en la oposición, que el personal no tenga un comportamiento párvulo, que conozca el funcionamiento de la institución, que sepa quién es quién en la ciudad (desde las altas esferas hasta la última asociación cultural), que no meta la pata con un comportamiento público o privado inapropiado. Que no tenga las herramientas mínimas para ser gobierno u oposición. Que conozca las reglas.

El Ayuntamiento vive ahora una suerte de burbuja. Todo son propuestas a fuerza de coger lo más negativo de la realidad y dejarlo en un cajón hasta que pasen las elecciones. Los problemas están ocultos pero no han desaparecido. Esperan pacientes para saltarle al cuello al próximo que crea que puede solucionarlos.

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