Lagartijo y Reyes quieren

  • Javier Moreno realiza una faena que podría haber sido de dos orejas pero que malogra con la espada mientras que Rafael Reyes corta la única oreja del festejo gracias a su buen corte y a que mata a la primera

GANADERÍA: Cinco erales de la ganadería de Santiago Domecq Bohórquez y uno, el primero de Ana María Bohórquez, bien presentados y de juego interesante. Los peores los dos últimos el quinto y el sexto. TOREROS: Miguel Ángel Serrano, media estocada trasera y cuatro descabellos (ovación con saludos). Emilio Bresó García, pinchazo y estocada (vuelta al ruedo tras petición). Javier Moreno 'Lagartijo', dos pinchazos, en el segundo parte el estoque y estocada (ovación con saludos). Rafael Reyes, estocada trasera (oreja) Fernando Rey, tres pinchazos y estocada (ovación con saludos). Jorge Isiegas, dos pinchazos, estocada baja y descabello (silencio) Incidencias: Un quinto de plaza en tarde calurosa pero agradable.

Los novilleros tienen que aprender a matar los toros cuando cuajan una buena faena. Es la diferencia entre aprovechar las oportunidades y todo lo contrario. Torear bien y estar en el sitio es lo importante pero hay que rematar. Ayer, Javier Moreno Lagartijo estuvo bien, asentado, artista ante un novillo que fue un buen colaborador. Tiene buen corte el chaval, pero no mató a su oponente y lo que podría haber sido una oreja con fuerza, o incluso dos, quedó en una ovación con saludos desde el tercio.

Moreno tiene personalidad, es vibrante y, cosas de la vida, tuvo que emigrar de Córdoba a la escuela de Badajoz porque, según dice, no le hacían caso aquí. Ayer demostró que quiere ser torero.

Otro de los cordobeses del cartel, Rafael Reyes, fue al fin el único que tocó pelo y destacó en su toreo con la mano izquierda. Tiene buen corte, es elegante y entendió bien al novillo precisamente por el peor pitón. Por el lado derecho la faena bajó en intensidad. Como Lagartijo, quiere ser torero y dio un nivel más que positivo.

El tercero de los cordobeses, Miguel Ángel Serrano, de Priego, se llevó el mejor novillo de la tarde pero no pudo resolver bien la papeleta. Tardó en cogerle el pulso y se quedó sin ver el gran pitón derecho del novillo, por el que el animal se desplazaba pidiendo el toreo de calidad que Serrano no supo o no pudo aplicar. Está más verde que sus compañeros de cartel.

De Madrid llegó sustituyendo al cordobés Lorenzo Ostos el novillero Jorge Isiegas. Está muy puesto, tiene mucho oficio pero carece de fondo y de profundidad. Se podría decir que se las sabe todas delante del toro, pero aquello no terminó de transmitir porque faltaba ajuste y remate en los muletazos.

Emilio Bresó es de Ciudad Real pero quiere mostrar un corte de torero vertical que a veces le queda demasiado forzado porque abusa de la puesta en escena. Bresó se abrió de capa muy voluntarioso pero con la muleta no terminó de acoplarse con el novillo precisamente porque quizá esté más preocupado de la estética que de torear de verdad. Y el malagueño Fernando Rey apenas pudo hacer nada con el novillo más difícil de la tarde. Desbordado por el animal en algunos momentos, no tuvo su tarde.

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