La Junta retocará el plan de la Ribera para hacerlo compatible con el tranvía

  • Obras Públicas calcula que tendrá terminadas las actuaciones de la avenida cuando esté finalizada la redacción del proyecto · El metro ligero precisa de vías que cuenten con, al menos, tres metros de ancho

La Junta de Andalucía adaptará su principal proyecto de renovación de vía urbana a desarrollar en Córdoba, la larga reforma que se pretende impulsar en la zona central del Paseo de la Ribera, al futuro paso del tranvía. La delegada de Obras Públicas, Mar Giménez, responsable de ambos proyectos, aseveró que su departamento realizará una supervisión de la actuación elaborada por el arquitecto Juan Cuenca de forma que no existan trabas en un futuro para el tendido de una infraestructura de metro ligero si la inversión acaba fructificando.

El caso es que ambos proyectos se encuentran íntimamente conectados. En primer lugar, por calendario. Está previsto que el proceso de construcción de la Ribera se prolongue, si no hay dificultades, en torno a 20 meses a partir del mes de septiembre, ya que está planteado que en agosto se adjudique el contrato, una vez que se estudien todas las ofertas que se han presentado. Precisamente, ese es el plazo que tienen las empresas elegidas -ETT e Ingerop- para el desarrollo del proyecto. En principio, las consultoras tienen ocho meses para la realización de un estudio de viabilidad y una propuesta de trazados, así como otros ocho para la redacción del proyecto técnico para la instalación del sistema tranviario. Toda vez que es necesario someter el primero de los estudios a un periodo de alegaciones, que se han de contestar motivadamente, los cálculos de la delegada de Obras Públicas aseguran que el proyecto final estará, al menos, en 20 meses.

La intención es que, una vez acabada la obra de la Ribera, no tengan que hacerse nuevos trabajos de remodelación en el caso de que se licite el tranvía, una iniciativa que se encuentra a expensas de que la Junta y el Ayuntamiento lleguen a un acuerdo sobre la financiación del proyecto.

Básicamente, las condiciones para que un tranvía pueda pasar por una zona concreta de la ciudad son bien conocidas y figuran en el pliego de condiciones que la Empresa Pública de Ferrocarriles de la Junta preparó para elegir a la empresa que desarrolle el proyecto. Los metros ligeros en superficie funcionan en sistemas de doble vía de ancho internacional (1,43 metros). Así, es necesario una sección mínima de tres metros para que los vehículos puedan circular. En cualquier caso, se trata de zonas de paso constante de vehículos que miden 32 metros de largo (ampliables a 40) con capacidad para transportar a 220 viajeros (ampliables a 300) y con una densidad de cuatro pasajeros por metro cuadrado. Esta envergadura condiciona de forma irremisible las zonas de paso. Un estudio inicial realizado por Ingerop para la Gerencia de Urbanismo descartó cualquier posibilidad de que los vehículos pudieran adentrarse por el Casco Histórico ante la imposibilidad de ángulos de giro adecuados. Todas las hipótesis que se estudiaron acababan con los tranvías chocando contra los edificios, lo que obligó a ceñirse a un sistema que rodease el centro por las grandes avenidas de la ciudad utilizando la Ribera para los desplazamientos Este-Oeste.

La Ribera tiene la dificultad de que es la zona de mayor riqueza patrimonial al pasar al pie mismo de la Mezquita. Lo más probable es que se acabe optando por un sistema sin catenarias, con tomas de electricidad subterráneas, que obligan a realizar una intervención más profunda. El estudio en marcha tendrá que evaluar el impacto del metro ligero en los monumentos que encuentre a su paso.

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