La Junta dice que el Alhaken II tiene recursos para el niño con parálisis

  • La delegada de Educación asegura que el menor afectado está "suficientemente atendido" y cuenta con un profesor de Pedagogía Terapéutica y dos monitores

A pesar de las demandas presentadas por Ángel Carlos López Espejo ante la Delegación de Educación y la queja ante el Defensor del Pueblo Andaluz por la escasez de medios del instituto Alhaken II para atender a su hijo, que sufre parálisis cerebral disquinética, la responsable del área, Antonia Reyes, aseguró ayer que el centro cuenta "con los recursos materiales y humanos previstos" para el menor.

Tal y como adelantó ayer este diario, el menor, de 14 años, está escolarizado en este centro educativo, en el que cursa tercero de Educación Secundaria. Sin embargo, dadas las limitaciones de su propia enfermedad -no puede caminar, hablar o controlar los movimientos de la cabeza y los brazos- tiene dificultades a la hora de seguir las clases con total normalidad. Su padre, Ángel Carlos López, ya ha presentado dos denuncias ante Educación y una queja ante el Defensor del Pueblo Andaluz, en la que solicita un profesor de apoyo específico para atender al alumno y "apoyar al profesorado en la adaptación del material al formato más adecuado", así como de las herramientas de evaluación. Un equipo informático para producir materiales, ediciones eléctricas de libros de texto o un monitor de Educación Especial a jornada completa son otras de sus demandas. Al respecto, Reyes reconoció que el instituto cuenta con un profesor de Pedagogía Terapéutica, otro de Audición y Lenguaje, además de un monitor específico y otro compartido, para atender a nueve niños con características especiales". Sin embargo, éste hecho es uno de los aspectos más criticados por el progenitor. Así, considera que esta situación "ocasiona que los niños pierdan tiempo de clase mientras son sacados uno a uno" y también que durante el recreo "haya un solo monitor para dar de comer, cambiarlos, llevarlos a clase o prepararles el material", entre otras actuaciones.

Para hablar, Ángel utiliza un comunicador alternativo con un lenguaje específico y, para estudiar dispone de un ordenador personal adaptado, por lo que necesita libros electrónicos, que se le adecuen las adaptaciones de la actividades diarias, así como la adaptación de la forma de evaluación y de los exámenes. Sobre este punto, la delegada de Educación avanzó que se le está buscando solución a través de diferentes vías, como mediante la colaboración de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Córdoba para adaptar de manera informática los libros.

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