Homicidios, incendios y extrañas desapariciones

  • La detención de Rafi, presunto asesino de José Reyes, y la desaparición de Ángeles Zurera han destacado en 2008

Las noticias luctuosas han marcado gran parte de la actualidad de la provincia cordobesa a lo largo de este ya casi extinto 2008, un ejercicio en el que impactó la trágica muerte de un matrimonio en Moriles el 5 de febrero después de que un incendio arrasara su vivienda, en la barriada Blas Infante de la localidad de la Campiña Sur. La pareja, de 48 y 43 años, pereció a causa del humo, aunque su hijo de 19 años logró huir por un patio y salvar la vida milagrosamente. El incendio, que ocurrió de madrugada, obligó a desalojar a una treintena de vecinos. La polémica surgió por la tardanza en la llegada de los bomberos que denunciaron los afectados.

Sólo unos días después, el 16 de febrero, unos familiares de Antonio Navarro, un panadero de Fernán Núñez de 37 años, encontraron su cuerpo sin vida con un orificio de bala en la cabeza. El llamado crimen del panadero creó un gran revuelo en esta localidad de la Campiña, si bien sólo dos días más tarde la Guardia Civil detuvo a un amigo de la víctima por su relación con el crimen. Un ajuste de cuentas por tráfico de drogas parece estar detrás de este caso.

También en la Campiña Sur, el día 2 de marzo desapareció de su vivienda de Aguilar de la Frontera Ángeles Zurera, de 42 años, dejando atrás su documentación y efectos personales. Desde entonces, se ha rastreado todo el entorno del municipio con los medios policiales disponibles y la colaboración vecinal, pero nada más se sabe de ella.

En el mes de marzo, un ciudadano rumano recibió una brutal paliza en Rute a las puertas de un bar, tras cobrar su salario. La víctima quedó parapléjica y la Guardia Civil interrogó y acusó a un grupo de jóvenes, algunos de ellos menores.

La entrada del verano fue trágica en Carcabuey, donde el 22 de junio un hombre de 78 años estranguló con una venda a su esposa de 81. El agresor pidió a los vecinos que llamaran a la Guardia Civil y se entregó si ofrecer resistencia. Al parecer, el hombre cuidaba de la mujer desde hacía tiempo debido a la enfermedad que ésta padecía. Unos meses más tarde, el marido se quitó la vida en la cárcel tras cortarse con una lata.

En septiembre, concretamente el día 12, el municipio más pequeño de Córdoba, El Guijo, se vistió de luto por la trágica muerte de un niño de cuatro años, que resultó aplastado por una puerta que todavía no estaba instalada del todo mientras jugaba con un primo suyo también de corta edad.

La comarca de Los Pedroches también saltó a la primera plana el 13 de octubre por una explosión de gas en un bloque de pisos del Paseo de la Herradura de Pozoblanco. La deflagración acabó con la vida de una persona -que es la que presuntamente provocó el suceso- y obligó al desalojo de unas 60 personas. La detonación sembró de pánico la ciudad y los inquilinos tuvieron que permanecer casi un mes fuera de sus casas.

Ya en diciembre, un joven de 24 años de Zimbabue fue tiroteado en el centro de Lucena. Recibió al menos dos impactos en la zona abdominal y fue ingresado muy grave en el Hospital de Cabra. La Policía Nacional sospechó de un asunto por tráfico de drogas y logró detener a varios individuos. El último suceso del año ocurrió en Puente Genil el 23 de diciembre, cuando un hombre (J. J. G., de 50 años y vecino de Baena) fue encontrado en un olivar con varios impactos de bala en el pecho, al parecer de dos pistolas diferentes. A día de hoy la investigación sigue abierta y se trata de localizar a la compañera sentimental de la víctima, una mujer pontana con la que incluso tenía un bebé de apenas dos meses.

Pero el suceso más mediático de 2008 fue sin duda la muerte de José Reyes en Bujalance tras recibir un disparo en la cabeza de uno de sus vecinos, Rafael Hidalgo, apodado Rafi, y que llevaba dos años en busca y captura. El suceso ocurrió en noviembre y la fuga del presunto autor del disparo, el hecho de llevar huido desde 2006 pese a que en esos dos años vivió en Bujalance y la falta de información oficial sobre cómo se dieron todas estas circunstancias puso en evidencia a la propia Subdelegación del Gobierno y su falta de coordinación. En los últimos días la tensión en Bujalance ha llegado al punto de que la casa de Rafi ha sufrido varios ataques, uno de ellos incluso con armas de fuego.

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