La Fiscalía reclama 73 años por pegarle una paliza a dos empleados de un club de ocio

  • Los cinco implicados están acusados de esposar, golpear y amenazar a las víctimas en el sótano de un local de la capital

El fiscal reclama penas que suman 73 años y cuatro meses de prisión para cinco hombres acusados de detener ilegalmente a dos trabajadores de un local de ocio nocturno situado en un polígono de la capital para humillarlos y golpearlos en retiradas ocasiones con el fin de darles un "escarmiento".

Las víctimas trabajaban en un establecimiento del que son socios los acusados A. P. C. S. y M. C. V. Según recoge la calificación fiscal a la que ha tenido acceso El Día, estos dos imputados decidieron darles un castigo porque sospechaban que habían vendido invitaciones para el local sin su conocimiento.

Para ello, A. P. C. citó a una de las víctimas en el local el pasado 24 de marzo de 2006 para darle un escarmiento, aunque puso de excusa que quería hablar con él. Sobre las 20:30 de ese mismo día, la segunda víctima llegó hasta el local, aunque no se le permitió la entrada hasta que llegara el tercer acusado en la causa, S. C. V.

Posteriormente, se añadieron al plan los también encartados M. C. V. y M. M. A., a los que se les había encargado que se ocuparan del "escarmiento", según recoge el mismo documento. A continuación, los acusados llevaron a la víctima hasta el sótano del local, donde lo esposaron y retuvieron más de dos horas mientras que lo golpeaban con los codos en la cabeza y en la espalda, al tiempo que le dijeron que lo tendrían allí "hasta el lunes".

Sobre las 22:15, llegó al local la otra víctima en compañía de un amigo, mientras el otro afectado seguía esposado. Acto seguido, M. M. A. lo guió al sótano, -al igual que hizo con la otra víctima- donde comenzaron a golpearlo con las manos y un palo por todo el cuerpo, causándole lesiones de gravedad, asegura la Fiscalía.

La situación se prolongó durante más de una hora hasta que el amigo de una de las víctimas amenazó con llamar a la policía si no los liberaban, de tal forma que ambos trabajadores salieron del local con las esposas aún puestas, según el mismo documento del Ministerio Fiscal. Sin embargo, los acusados los amenazaron con "poner sus cabezas en una bandeja" y con "ir a buscarlos a sus casas para matarlos" junto a su familia si los denunciaban.

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