"Echo de menos la vida al aire libre de Dinamarca"

  • En la Costa del Sol, en los años 70, comenzó una historia de amor que trajo a Birthe Alber a Córdoba desde entoncesl su ciudad Alber procede de Skagen, una localidad venerada por los pintores europeos del siglo XIX por su luz.

Allá donde confluyen el Mar del Norte y el Mar Báltico, en la zona más septentrional de Dinamarca, se encuentra la pequeña ciudad de Skagen. Rescatada del olvido en el siglo XIX por una miríada de artistas que encontraron en su luz un motivo imprescindible en sus lienzos, Skagen rebosa tranquilidad. "En verano se puede pasear por las dunas, uno puede perderse a la orilla del mar", describe Birthe Alber, una danesa que en el verano del año 1971, cuando España se encontraba sumida en los últimos años de la Dictadura, decidió visitar la Costa del Sol. Comenzó entonces una historia de amor con un sevillano afincado en Córdoba que la trajo a Andalucía en el año 73. Desde entonces vive aquí.

"La gente era muy amable, aunque se percibía un atraso de 20 años en todos los aspectos con el Norte de Europa", recuerda. Llegó en invierno, una estación "muy cálida, con un clima muy apacible" en comparación con su tierra natal. Alber, que hablaba "un poco de español", fue una de las primeras extranjeras en asentarse en la ciudad en una época de poco aperturismo. "En el comercio había muy poca diversificación y poca oferta turística", describe Alber, quien sufrió un verdadero choque la primera vez que acudió a una entidad bancaria para abrir una cuenta: "Necesitaba el permiso de mi marido para todo. Aquello me puso negra", ríe ahora.

"La Costa del Sol era muy alegre en aquella época, muy metropolitana, había gente de todo el mundo, aunque en Dinamarca no esta zona no era muy conocida. Los turistas preferían irse a Mallorca de vacaciones", afirma esta empresaria, propietaria de la joyería que lleva su nombre, en la calle Góngora. El resto de España apenas se ofertaba en las agencias de viajes europeas, y de Córdoba no se conocía nada, algo que ha cambiado "poco" en los últimos años. "Mucha gente todavía no la sitúa. Hay que explicar que está al lado de Sevilla", asegura.

Tampoco el turista medio español conoce mucho de su Dinamarca natal, un país cuyos propios habitantes se definen como "los más felices de Europa". "Echo de menos el clima suave de verano o cosas como pasear en bicicleta. El carril bici llega a todos sitios. Por Córdoba no me atrevo", dice. O "las tardes tan largas de verano" o "la vida al aire libre". "No hace falta que haga calor para salirse a la calle o para irse a un parque", dice Alber. Y es que a pesar de que Dinamarca fue el primer país de la Unión Europea en entrar en recesión como consecuencia de la crisis económica, también ha sido el primero en superarla: "La calle está repleta de gente, hay mucha alegría", subraya Birthe, que visitó su país hace unas semanas.

Su tienda de joyería, abierta hace ahora 25 años, vende "sólo productos exclusivos". "Los clientes son los de siempre y hay amistad. Son encantadores", destaca.

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