Durán y la salida del paraíso

  • El presidente del Parlamento de Andalucía dice "hasta siempre" a la secretaría del partido en Córdoba

Juan Pablo Durán, abrazado a dos delegados. Juan Pablo Durán, abrazado a dos delegados.

Juan Pablo Durán, abrazado a dos delegados. / juan ayala

Juan Pablo Durán dijo ayer "hasta siempre" al PSOE de Córdoba. El presidente del Parlamento de Andalucía, mano derecha de Susana Díaz, hizo en la lucentina La Manzana de Adán el traspaso de su particular paraíso a quien durante todo este tiempo ha sido su segundo de a bordo, el alcalde de Rute y presidente de la Diputación de Córdoba, Antonio Ruiz. Se va Durán de la secretaría provincial y se queda Ruiz, que tiene como primer reto "cohesionar" un partido que, como dijo Durán, no es la primera vez que atraviesa una encrucijada provocada por la lucha de egos (los seguidores de Pedro Sánchez contra el bloque de Susana Díaz).

A Teba Roldán, la rival sanchista de Antonio Ruiz, por cierto, no se la vio durante el discurso con el que Durán abrió el congreso y que marcó el fin de su periodo, aunque sí estuvo en el primer discurso de su contrincante. Durán parafraseó a Victor Hugo, no se sabe si con el nombre de algún compañero de filas en la cabeza o sólo de manera genérica. Que cada cual saque su conclusión: "El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable, para los cobardes lo desconocido y para los valientes, la oportunidad".

"Cuando en estos últimos tres o cuatro meses han vuelto a aparecer imágenes con las mismas apariencias de hace 17 años no he podido contener una sonrisa, y he recordado aquel congreso y las circunstancias que lo envolvieron", rememoró sobre la elección de José Antonio Ruiz Almenara como secretario provincial. "Creo honradamente que hemos cambiado este partido para bien, como lo ha acreditado la militancia", dijo. E insistió en que "la cohesión es lo que mantiene fuerte y unido a un partido".

El PSOE cordobés llega al congreso "en mejores condiciones" que cuando entró Durán, presumió él mismo, aunque por la tarde, en los momentos en que se perfilaba la lista de la nueva ejecutiva y se hablaba de nombres, por los pasillos de La Manzana de Adán desfiló algún que otro rostro estupefacto, como si el ansiado paraíso se escapara de las manos. Porque, pese a que se presuponía que la gran familia socialista había enterrado el hacha de guerra, la intrahistoria apunta a un revuelto de nervios y prisas. Tantas, que la nueva dirección eliminó del grupo de WhatsApp a la saliente sin que al concejal de Lucena Manuel Lara le diera tiempo de terminar su haiku de despedida. "Cosas de los congresos, nada que no pueda superarse", como dijeron los más experimentados y sabios del lugar.

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