Conocer a Verne a través del juego

  • El programa de talleres 'Vacaciones en la biblioteca' continúa conjugando el ocio y el aprendizajel diversión asegurada Un grupo formado por niños de entre ocho y diez años disfrutó ayer con el taller '20.000 leguas de lectura divertida'

Aprender y divertirse no son conceptos incompatibles durante el verano. La Biblioteca Central acogió ayer una nueva entrega de Vacaciones en la biblioteca, un programa de talleres organizado por la Red Municipal de Bibliotecas que viene realizándose desde el mes de junio y que concluirá el próximo 25 de septiembre.

Ayer fue el turno de 20.000 leguas de lectura divertida, un taller centrado en el escritor de novelas de aventuras Julio Verne y destinado para niños de entre ocho y diez años. Minutos antes de las 11:00, la monitora del taller, Elena Ávila, llegó al centro y comienzaba a preparar los utensilios que después los niños tienen que utilizar. "Ya hemos organizado varios actos en las distintas bibliotecas de la ciudad y la respuesta de los chicos es muy positiva", indicó Ávila, que aseguró que a través de estos talleres "los niños pueden aprender de una forma mucho más divertida ".

Los jóvenes comenzaron a llegar poco después a la sala de la biblioteca infantil. El grupo no supera los 15 chicos, uno de los requisitos de estos talleres, ya que el objetivo es que todos puedan participar en las actividades. Aunque algunos llegaron solos, la mayoría estaban acompañados por sus padres o abuelos, que aprovecharon para retirar en préstamo algún libro para los pequeños. El programa de talleres cuenta con un gran respaldo por los familiares. "El verano es muy largo y que existan actividades como ésta en la que los niños puedan aprender y jugar con otros chicos de su edad es muy positivo", señaló Isabel Delgado, madre de uno de los pequeños. En la misma línea se manifiestó Francisco Javier García, el padre de otro de los chicos, que indicó que estos talleres son "una forma de que el niño se mantenga ocupado y no pase tantas horas en casa jugando a la videoconsola".

El taller 20.000 leguas de lectura divertida se divide en tres actividades cuyos nombres hacen referencia a algunas de las obras literarias más reconocidas de Julio Verne: Cinco semanas en globo, Viaje al centro de la Tierra y De la Tierra a la Luna. La monitora comenzó explicando a los niños algunos conceptos relacionados con la electricidad y poco después se pasó a la parte lúdica del taller. Los chicos realizaron una cadena con las manos y transportaron la electricidad de unos a otros gracias al contacto con una fuente de energía. Aunque la descarga fue pequeña e inofensiva, los muchachos la notaron y reaccionaban ante ella con sorpresa y con ganas de repetir. "¡Dale más fuerte, seño!", le pidió una de las niñas a la monitora, que aplicó una descarga un poco mayor.

A continuación, la monitora pidió voluntarios para la siguiente actividad, consistente en que los chicos debían sujetar un aparato redondo al que se transmitía una chispa. Otro utensilio cargaba el aparato, que entró en contacto con las manos de los niños y hacía que los pelos de éstos se pusiesen de punta. La risa entre los chicos fue generalizada al observar el nuevo look de dos sus compañeras.

La jornada continuó con la realización de la actividad Cinco semanas en globo, en la que se recreó el funcionamiento de los globos antiguos mediante la mezcla de unas sustancias químicas. Posteriormente, llegó el turno del último ejercicio del taller, De la Tierra a la Luna. Tras una breve explicación de esta novela, en la que Julio Verne narraba los problemas que debían resolverse para mandar un objeto al espacio, los niños salieron al patio de la Biblioteca Central. Allí, Elena Ávila había colocado previamente un pisacohetes, un utensilio de propulsión que se lanza tras pisar una bomba de aire situada en el suelo. Los niños se concentraron en torno al juguete y compitieron por ver quién mandaba el cohete más lejos. Queda claro que conocer a Julio Verne es más fácil jugando.

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