Científicos utilizan células madre para frenar el avance del parkinson

  • El equipo del doctor Ricardo Pardal desarrolla una nueva terapia que podría ralentizar en el plazo aproximado de cuatro años los efectos de la enfermedad

En apenas cuatro años, la situación de las personas que padecen la enfermedad de parkinson puede dar un vuelco espectacular. En ese tiempo, el equipo que coordina el profesor de la Universidad de Sevilla Ricardo Pardal espera desarrollar en los pacientes ensayos con una nueva terapia celular que han desarrollado con éxito en animales de laboratorio.

Se trata de un proyecto, el primero de estas características, que aún se encuentra en fase de experimentación, según explicó ayer Pardal, durante su participación en uno de los cursos de la Universidad de Verano -Corduba-. "Se está estudiando la viabilidad del uso de las células madre y la inexistencia de efectos secundarios y contraproducentes", matizó el doctor, que trabaja en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.

El proyecto, que comenzó a desarrollarse hace diez años, se basa en el uso de células madre que se han descubierto en "un órgano llamado cuerpo carotídeo -cada persona tiene dos-, que se encuentra en la garganta", señaló. Éstas células permitirán "expandir o multiplicar en cultivo las células disponibles para el transplante al estriado, que es el núcleo del cerebro, una zona del organismo afectada en la enfermedad de parkinson", apuntó. El proceso concluye con la toma de las células del carotídeo del paciente, su multiplicación en cultivo y su conversión "en neuronas, que es lo que se trasplanta en el cerebro del enfermo", detalló el doctor Pardal.

El cuerpo carotídeo es un órgano quimiorreceptor del sistema nervioso periférico, cuya función principal es la de avisar al cerebro de la falta de oxígeno, y que se ha revelado como un eficaz productor de dopamina, sustancia neurotransmisora cuyo déficit provoca el parkinson.

Una vez que esta técnica pueda aplicarse en los enfermos de parkinson -la segunda enfermedad más frecuente entre la población mayor de 65 años-, éstos no tendrán problemas cuando se les trasplanten las células del cuerpo carotídeo, puesto que "se puede vivir sin él siempre que esa persona no se exponga a situaciones en las que le haría falta, como subir a una gran altitud o realizar ejercicio intenso, algo en lo que no piensa un enfermo de parkinson", indicó. "Las desventajas no son tan graves como para no utilizarlo", incidió el médico.

Antes de que su aplicación sea una realidad, los investigadores realizarán un ensayo tipo 1, con los que probarán la viabilidad del trasplante y que es biológicamente seguro. La segunda fase, que se desarrollará un año más tarde, se centrará en un estudio completo sobre los efectos beneficiosos sobre la enfermedad, tales como que el progreso de la misma sea mucho menor.

A pesar de este gran logro, el equipo de Pardal prefiere mostrar cautela en cuanto a los resultados y los tiempos. Sin embargo, con esta investigación se abren nuevas vías de trabajo, puesto que ya hay expertos que piensan aplicar estas mismas células madre en otras enfermedades neurodegenerativas, como el alzheimer o la esclerosis lateral amiotrófica.

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