El Ayuntamiento realojará a la dueña de la parcela que se va a derribar hoy

  • La situación económica y anímica de la propietaria llevan al Consistorio a ofrecerle hotel hasta que le encuentren un piso en alquiler · Francisca Rodríguez pide sin éxito que le tiren sólo la planta superior

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La víspera de la fecha fijada para la demolición de la primera parcela de la capital por una infracción urbanística fue la más larga de una historia que se inició en 2001 con una denuncia de la Policía Local. A pesar de los esfuerzos tanto de la propietaria de esta casa como de algunos de sus vecinos, no habrá marcha atrás y las máquinas derribarán hoy esta vivienda del Cerro San Cristóbal, ubicada en las inmediaciones del Lagar de la Cruz. El único logro de la titular de este inmueble es que el Ayuntamiento se ofreció ayer mismo a buscarle un nuevo alojamiento, una medida que no se contempla en casos que, al igual que éste, tengan que ver con el incumplimiento de la legalidad.

Francisca Rodríguez, la dueña de la vivienda cuyo derribo ha sido ratificado por un juzgado en sentencia firme, dispondrá desde hoy mismo de una plaza en el hotel que le asigne el gobierno municipal, un espacio que ocupará hasta que el Ayuntamiento le facilite un piso en régimen de alquiler. Éste fue el compromiso que la alcaldesa, Rosa Aguilar, contrajo a lo largo de la jornada de ayer con la titular de esta parcela de la Sierra, una decisión que corroboró horas después a El Día la teniente de alcalde de Vivienda, Victoria Fernández. La edil socialista puntualizó que esta excepción "tiene cabida tras estudiar la situación económica, personal y anímica de Francisca, algo en lo que han estado trabajando desde el Área de Servicios Sociales".

Aparte del realojamiento, Francisca también contará con un psicólogo para que le ayude a superar el amargo trance que supone el derribo de su vivienda, la única que tiene en propiedad y en la que reside desde hace casi una década. La propietaria de la casa, durante el encuentro que mantuvo con Aguilar, trató de convencer a la regidora para minimizar la sentencia y conseguir que el derribo se redujera tan sólo a la planta superior de su casa. Su demanda no logró el eco que esperaba: la casa caerá completa.

También trató Francisca, igualmente sin éxito, de retrasar la fecha de demolición para poder retirar puertas, ventanas, sanitarios, focos y otros elementos que hacía pocos años o incluso algunos meses que había comprado. Las fuentes consultadas de la Gerencia de Urbanismo detallaron a este periódico que ninguna de estas últimas concesiones será posible y que las máquinas llegarán hoy a este punto de la sierra a las 09:00 para iniciar el derribo. Los 30.000 euros que cuesta estos trabajo y la posterior reforestación los tendrá que reintegrar la propietaria a las arcas públicas.

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