Asperger, el síndrome invisible

Alrededor de 200 niños nacen cada año en Córdoba con el Síndrome de Asperger, una enfermedad rara que tiene su mayor incidencia a partir de los siete años y que imposibilita llevar una vida normal, ya que se trata de un trastorno generalizado del desarrollo. Una de las principales características de esta patología es que quien la padece suele poseer un alto coeficiente intelectual, aunque en la mayoría de los casos es desaprovechado. Así, esta dolencia afecta al creador de Microsoft, Bill Gates, o al cineasta Tim Burton, y también la padecieron científicos como Albert Einstein.

Para dar conocer esta enfermedad y ayudar a los 5.000 cordobeses que la sufren, la Asociación Asperger inauguró ayer su sede en Córdoba, tras años de trabajo en solitario. La apertura contó con la presencia del subdelegado del Gobierno, Jesús María Ruiz, quien incidió en la necesidad de tratar este déficit, ya que en caso contrario "se pueden generar desigualdades sociales y destruir las grandes capacidades" de los afectados.

El Síndrome de Asperger se detecta cuando el enfermo demuestra grandes conocimientos y, sin embargo, es incapaz de establecer relaciones con las personas de su entorno. Es más, una persona con esta enfermad no es capaz de entender el exterior y, además, es muy literal con las expresiones que escucha. Por ejemplo, si alguien les dice "la que está cayendo", ellos piensan que les va a caer un objeto encima.

Ante la escasa información que existe sobre esta enfermedad, de tipo neuronal, muchos de los casos son diagnosticados como superdotados o autistas, como el caso del hijo de Concepción González, quien fue el primer niño de Córdoba al que se le identificó el síndrome. González recordó ayer que, a los dos años, su hijo ya sabía identificar la grafía de las letras y que cuando se reunía con otros niños no peleaba cuando le cogían sus juguetes, algo que puede ser normal a esas edades. "Mi hijo tenía unos referentes diferentes a los otros niños", apuntó, y destacó que "durante un recreo en el colegio logró aprenderse todas las comunidades autónomas del país, así como las capitales de provincia". Aunque fue considerado como superdotado, ahora recibe clases en un centro de Educación Especial y, aunque por su inteligencia "no cuadra en él, es la primera vez que se encuentra bien".

Uno de los lamentos principales de la asociación es que las familias se avergüenzan de los parientes que sufren el síndrome de Asperger. Su presidente, Julio Priego, indicó que los centros educativos deberían ofrecer ayuda a estas personas, ya que son "dependientes" y necesitan una atención especial. Como ejemplo, puso el caso de los exámenes, ya que estos niños se desenvuelven mejor con pruebas tipo test, en lugar de con preguntas elaboradas.

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