Apoyo masivo a una compañera

  • La joven que fue procesada y absuelta por exhibir una camiseta en la inauguración del curso de la UNED se convierte en protagonista involuntaria al final de la marcha

Aunque hasta ahora había pedido permanecer en el anonimato, ayer no tuvo más remedio que subir al escenario y saludar a la multitud. La funcionaria que se sentó en el banquillo hace unas semanas por mostrar una camiseta reivindicativa durante la inauguración del curso de la UNED en Córdoba, un acto al que acudió la consejera de Hacienda, Carmen Martínez Aguayo, se convirtió ayer en protagonista involuntaria al final de la manifestación.

El portavoz de los manifestantes, José María Herrera, pidió que lo acompañara en el escenario y la joven, que se niega a desvelar su nombre, subió un instante a saludar a sus compañeros. "Fue acusada injustamente por la delegada del Gobierno y Justicia de resistencia a al autoridad cuando fue sacada a rastras por la policía de una sala por el solo hecho de exhibir su camiseta naranja. Pero ha sido absuelta por la Justicia", dijo Herrera.

"He sentido mucha impotencia durante estas semanas. Suerte que he tenido el apoyo de los compañeros", expresó la joven, tímidamente, al término del acto mientras la música retumbaba por los altavoces instalados en el Bulevar. "No entendía por qué por el hecho de exhibir una camiseta tenía que ir a los tribunales. No comprendo que nos etiqueten como ultras. Sólo somos trabajadores", dijo.

Su situación es la de muchos otros funcionarios de carrera: varias oposiciones a sus espaldas, horas y horas de estudio, exámenes y destinos fuera de Córdoba. "Tengo muchas amigas que son interinas y se podrían quedar en la calle", lamentó. "Luchamos por que haya imparcialidad", subrayó.

Andrés Molina, de la Agencia Andaluza del Agua, es uno de los que más manifestaciones y actos de protesta lleva encima. Los trabajadores de este departamento fueron los primeros en luchar contra el decreto el pasado mes de julio. El germen de las reivindicaciones surgió en Jaén, y de ahí se extendió al resto de provincias de manera más o menos espontánea, por internet y al margen de los dos grandes sindicatos, UGT y CCOO. Y lo cierto es que el tiempo no ha disminuido la intensidad de la protesta, sino todo lo contrario: "Tenemos más fuerza que antes. Continuaremos hasta conseguir que la Junta de Andalucía rectifique", aseguró Molina, cuya camiseta ha sido testigo de numerosas pitadas a cargos públicos del gobierno regional.

"Lo que está ocurriendo es injusto, indignante", dijo Pilar, adscrita a la Delegación para la Igualdad y el Bienestar Social de Granada. Con 31 años de servicio y cinco oposiciones sobre sus hombros, sabe lo que es ser funcionario. "Lo fundamental es la imparcialidad y la independencia. Y con el enchufismo van a conseguir todo lo contrario", advirtió.

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