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Otra etapa dorada

Una imagen de la obra. Una imagen de la obra.

Una imagen de la obra.

La colección Marvel Limited Edition continúa desempolvando series de culto publicadas por Marvel en la década de 1970, que dan cuenta de la variedad de la propuesta de la editorial durante aquellos años. Así, ha visto la luz el tomo Deathlok ¡El demoledor!, reunión en un solo volumen de las aventuras del justiciero cibernético creado por Rich Buckler, precedente de personajes tan conocidos como Terminator o Robocop. El corpus principal de Deathlok se desarrolló en la cabecera Astonishing Tales, entre 1974 y 1976, con dibujos (y algún guion puntual) del citado Buckler, que contó con la asistencia de los escritores Doug Moench y Bill Mantlo. A partir de ahí, Deathlok apareció como invitado en diversas series (Marvel Team-Up, Marvel Spotlight y, principalmente, Marvel Two-in-One y Captain America), episodios también incluidos en el volumen y realizados por artistas como Marv Wolfman, Mark Gruenwald, John Byrne, J. M. DeMatteis o Mike Zeck. Sin ser una obra maestra, el conjunto tiene su atractivo y ofrece momentos verdaderamente memorables. Entre el material adicional, va un prólogo de Buckler e ilustraciones diversas.

Pero, seguramente, el material estrella de la colección Marvel Limited Edition es el rescate de la mítica cabecera Master of Kung Fu, uno de los grandes tebeos de la historia de Marvel. El cuarto volumen se titula Shang-Chi: Guerreros del amanecer dorado, y aquí comienza la segunda etapa dorada de la serie. Los guiones de Doug Moench vuelven a brillar cuando Mike Zeck se convierte en el dibujante regular, y el aspecto gráfico mejora exponencialmente con la llegada del entintador Gene Day, con lo que se demuestra que había vida para Shang-Chi más allá de Paul Gulacy. Atrás quedan las historias autoconclusivas y de relleno y vuelven los arcos argumentales largos y sofisticados de los mejores tiempos. Por volver, vuelve el propio Fu Manchú, que creíamos desaparecido para siempre. Un prólogo de Moench, las cartas de los lectores de la edición original y algunas rarezas conforman el apartado de extras.

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