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- "En el caso del nuevo cuartel puede que hayamos metido la pata, pero no la mano"
"En el caso del nuevo cuartel puede que hayamos metido la pata, pero no la mano"
"En el caso del nuevo cuartel puede que hayamos metido la pata, pero no la mano"
El regidor señala que la Administración debe dar ejemplo y "es posible que nos llevemos un pescozón"
Juan Ruz / Puente Genil | Actualizado 16.11.2009 - 13:55El alcalde pontanés y nueve ediles de la anterior Corporación están imputados por permitir el inicio de las obras del nuevo cuartel de la Guardia Civil cuando los terrenos aún eran rústicos. Ahora, pese a que el suelo ya está regularizado, la Justicia mantiene esa imputación.
-¿Qué ha pasado para que se llegue a esta situación?
-Se ha llegado a partir de una denuncia y de la instrucción de esa denuncia. Es evidente que la voluntad de los grupos políticos, porque aquí estamos implicados todos, no era transgredir la ley sino facilitar la instalación de un edificio público. Pero formalmente no hemos cumplido los requisitos exigibles y por tanto serán los jueces los que tiene que determinar si ha habido ánimo de hacer algo mal.
-Pero ustedes lamentan que este asunto se esté resolviendo por la vía Penal y no por otros cauces judiciales.
-Entendemos que no nos lo merecemos, pero en los estados de derecho existen unas normas y cuando no se cumple parece lógico que los jueces tengan que intervenir. Lo que resulta sorprendente es que los propios beneficiarios son los que provocan esta situación, porque la denuncia la provoca la Policía Judicial de Puente Genil en base a un supuesto intento incendio en el edificio que es un montaje y una excusa para intervenir. Eso es lo que más duele, que el sector que supuestamente se va a favorecer de esta actuación haya adoptado la iniciativa de denunciar.
-Además, todo ocurrió en un contexto en el que las elecciones municipales estaban próximas.
-El que haya otras ideologías que se hayan beneficiado de esto no quiere decir que ellos lo hayan iniciado. Yo creo que todo viene por un antiguo mando que había en Puente Genil, un analfabeto funcional, integrista, beato, que entiende que sus funciones están al margen de la Constitución y al que además no le gusta el lugar elegido para ubicar el cuartel.
-¿Tiene nombre?
-Se apellida Osuna. Le faltan valores propios de la Guardia Civil como la gallardía o la valentía, porque incluso en el encierro por el 061 en el Ayuntamiento mandó ver qué pasaba sin orden de nadie y sin que el alcalde lo hubiera llamado. Luego me quejé ante el Ministerio del Interior y él negó que hubiera enviado a los agentes.
-Pero el asunto del cuartel llegó al debate político, ¿verdad?
-Las fechas creo que se buscaron también y lo aprovecharon el candidato del PSOE [Esteban Morales], el subdelegado [Jesús María Ruiz], y el señor Durán con manifestaciones en las que se intenta ligar el caso del cuartel con otros procedimientos. Gente que nos conoce, como ellos, y el candidato del PSOE por su relación con los empresarios, deberían saber que aquí no se ha beneficiado a nadie desde lo público.
-¿Se siente dolido por ello?
-Nos ha molestado muchísimo, hasta el punto de que ha dificultado las relaciones [con el PSOE] en los primeros años, porque aquí nadie se ha llevado nada; habremos metido la pata, pero no la mano.
-Usted crítico entonces con mucha dureza el comportamiento del subdelegado del Gobierno.
-En aquel momento la Subdelegación tendría que haberse mantenido neutral y no lo hizo. Era una obra que se está haciendo durante dos años, que la vio un general de la Guardia Civil en agosto de 2005 y un subdelegado que pasaba por Puente Genil casi todas las semanas. ¿Nadie había visto esa obra hasta que aparece la bombona de butano? El subdelegado no debió hacerse de nuevas.
-Transmite cierta decepción por este asunto del cuartel.
-La decepción se produce, en primer lugar, porque te vengan los palos de quien en teoría tú estás beneficiando, creo que no me lo merezco; y segundo porque en los que no nos llevamos nada, sólo el honor y la satisfacción de haber trabajado por tu pueblo, duelen este tipo de cosas, no sólo por uno mismo, sino por tu entorno familiar y tu imagen, que tratan de deteriorar cuando no hay ninguna razón objetiva para ello. Repito que podremos haber metido la pata, y a lo mejor resulta que nos tienen que condenar por ello, pero no hemos metido la mano. Y eso debe quedar claro. Y si la hemos metido ha sido con el ánimo de facilitar la instalación de un servicio. Todo el mundo sabe cómo está el actual cuartel, en un estado deleznable, en el que las propias familias e hijos de los guardias tienen que pasar por el mismo sitio en el que están los detenidos porque no hay otro acceso.
-Pero una vez que el asunto está en la vía judicial, ¿Confía en que acabe pronto y bien?
-Yo no tengo ninguna confianza en nada. Confío en que la Justicia actúe con rigor y que si hemos metido la pata es posible que nos llevemos el correspondiente pescozón, porque las administraciones también tenemos que dar ejemplo. Yo puedo entender que en las decisiones judiciales pese el estado de derecho y ahí, con buena voluntad, se puede entender que nosotros no hemos hecho ninguna barrabasada. Lo que sí pido es que la Justicia sea rápida, porque si no deja de ser Justicia, y que ésta no se sustituya por los procesamientos del papel.
-Al margen de la Justicia, ¿el ambiente político ha cambiado respecto a hace dos años?
-Es verdad. Yo espero que se deba a la reconsideración y que sirva para que se aíslen las cuestiones personales y primen los programas electorales. La lucha política debe centrarse en proyectos, algo que se ha desparecido por completo, y eso es algo que está viendo hasta a nivel nacional cuando los dos grandes partidos no dicen cómo hay que buscar soluciones. Ese clima ha llegado también a nivel de la Subdelegación una vez superado el listón de las elecciones municipales, aunque a nosotros nos queda el dolor de esa primera parte, que el tiempo va calmando.
-¿Teme que se rompa ese clima cuando se vayan acercando las municipales?
-Espero que no, que todos hayamos aprendido. Lo que sería conveniente es que el proceso judicial del cuartel se agilizara y que no nos encontráramos de nuevo en las puertas de unas elecciones y con este tema coleando. Fíjese usted en la puntería. En noviembre de 2006 se inicia la instrucción del caso y nos llaman a declarar en mayo de 2007, cuando ya estaban convocadas las elecciones municipales.
-¿Dónde estará Manuel Baena para las elecciones de 2011?
-No lo sé. Tengo que hablarlo con la familia, en primer lugar, y con los compañeros después. Plantearme un nuevo plazo dependerá de ellos y de si yo en ese momento tengo el cuerpo gracioso.
-¿Qué ha pasado para que se llegue a esta situación?
-Se ha llegado a partir de una denuncia y de la instrucción de esa denuncia. Es evidente que la voluntad de los grupos políticos, porque aquí estamos implicados todos, no era transgredir la ley sino facilitar la instalación de un edificio público. Pero formalmente no hemos cumplido los requisitos exigibles y por tanto serán los jueces los que tiene que determinar si ha habido ánimo de hacer algo mal.
-Pero ustedes lamentan que este asunto se esté resolviendo por la vía Penal y no por otros cauces judiciales.
-Entendemos que no nos lo merecemos, pero en los estados de derecho existen unas normas y cuando no se cumple parece lógico que los jueces tengan que intervenir. Lo que resulta sorprendente es que los propios beneficiarios son los que provocan esta situación, porque la denuncia la provoca la Policía Judicial de Puente Genil en base a un supuesto intento incendio en el edificio que es un montaje y una excusa para intervenir. Eso es lo que más duele, que el sector que supuestamente se va a favorecer de esta actuación haya adoptado la iniciativa de denunciar.
-Además, todo ocurrió en un contexto en el que las elecciones municipales estaban próximas.
-El que haya otras ideologías que se hayan beneficiado de esto no quiere decir que ellos lo hayan iniciado. Yo creo que todo viene por un antiguo mando que había en Puente Genil, un analfabeto funcional, integrista, beato, que entiende que sus funciones están al margen de la Constitución y al que además no le gusta el lugar elegido para ubicar el cuartel.
-¿Tiene nombre?
-Se apellida Osuna. Le faltan valores propios de la Guardia Civil como la gallardía o la valentía, porque incluso en el encierro por el 061 en el Ayuntamiento mandó ver qué pasaba sin orden de nadie y sin que el alcalde lo hubiera llamado. Luego me quejé ante el Ministerio del Interior y él negó que hubiera enviado a los agentes.
-Pero el asunto del cuartel llegó al debate político, ¿verdad?
-Las fechas creo que se buscaron también y lo aprovecharon el candidato del PSOE [Esteban Morales], el subdelegado [Jesús María Ruiz], y el señor Durán con manifestaciones en las que se intenta ligar el caso del cuartel con otros procedimientos. Gente que nos conoce, como ellos, y el candidato del PSOE por su relación con los empresarios, deberían saber que aquí no se ha beneficiado a nadie desde lo público.
-¿Se siente dolido por ello?
-Nos ha molestado muchísimo, hasta el punto de que ha dificultado las relaciones [con el PSOE] en los primeros años, porque aquí nadie se ha llevado nada; habremos metido la pata, pero no la mano.
-Usted crítico entonces con mucha dureza el comportamiento del subdelegado del Gobierno.
-En aquel momento la Subdelegación tendría que haberse mantenido neutral y no lo hizo. Era una obra que se está haciendo durante dos años, que la vio un general de la Guardia Civil en agosto de 2005 y un subdelegado que pasaba por Puente Genil casi todas las semanas. ¿Nadie había visto esa obra hasta que aparece la bombona de butano? El subdelegado no debió hacerse de nuevas.
-Transmite cierta decepción por este asunto del cuartel.
-La decepción se produce, en primer lugar, porque te vengan los palos de quien en teoría tú estás beneficiando, creo que no me lo merezco; y segundo porque en los que no nos llevamos nada, sólo el honor y la satisfacción de haber trabajado por tu pueblo, duelen este tipo de cosas, no sólo por uno mismo, sino por tu entorno familiar y tu imagen, que tratan de deteriorar cuando no hay ninguna razón objetiva para ello. Repito que podremos haber metido la pata, y a lo mejor resulta que nos tienen que condenar por ello, pero no hemos metido la mano. Y eso debe quedar claro. Y si la hemos metido ha sido con el ánimo de facilitar la instalación de un servicio. Todo el mundo sabe cómo está el actual cuartel, en un estado deleznable, en el que las propias familias e hijos de los guardias tienen que pasar por el mismo sitio en el que están los detenidos porque no hay otro acceso.
-Pero una vez que el asunto está en la vía judicial, ¿Confía en que acabe pronto y bien?
-Yo no tengo ninguna confianza en nada. Confío en que la Justicia actúe con rigor y que si hemos metido la pata es posible que nos llevemos el correspondiente pescozón, porque las administraciones también tenemos que dar ejemplo. Yo puedo entender que en las decisiones judiciales pese el estado de derecho y ahí, con buena voluntad, se puede entender que nosotros no hemos hecho ninguna barrabasada. Lo que sí pido es que la Justicia sea rápida, porque si no deja de ser Justicia, y que ésta no se sustituya por los procesamientos del papel.
-Al margen de la Justicia, ¿el ambiente político ha cambiado respecto a hace dos años?
-Es verdad. Yo espero que se deba a la reconsideración y que sirva para que se aíslen las cuestiones personales y primen los programas electorales. La lucha política debe centrarse en proyectos, algo que se ha desparecido por completo, y eso es algo que está viendo hasta a nivel nacional cuando los dos grandes partidos no dicen cómo hay que buscar soluciones. Ese clima ha llegado también a nivel de la Subdelegación una vez superado el listón de las elecciones municipales, aunque a nosotros nos queda el dolor de esa primera parte, que el tiempo va calmando.
-¿Teme que se rompa ese clima cuando se vayan acercando las municipales?
-Espero que no, que todos hayamos aprendido. Lo que sería conveniente es que el proceso judicial del cuartel se agilizara y que no nos encontráramos de nuevo en las puertas de unas elecciones y con este tema coleando. Fíjese usted en la puntería. En noviembre de 2006 se inicia la instrucción del caso y nos llaman a declarar en mayo de 2007, cuando ya estaban convocadas las elecciones municipales.
-¿Dónde estará Manuel Baena para las elecciones de 2011?
-No lo sé. Tengo que hablarlo con la familia, en primer lugar, y con los compañeros después. Plantearme un nuevo plazo dependerá de ellos y de si yo en ese momento tengo el cuerpo gracioso.











Lo que es lamentable es lo que pasa en este pueblo, en pocos sitios hay gobernates tan honrados y dispuestos a trabajar por su pueblo como en éste, y qué desagradecida es la gente que habla sin tener conocimiento de las cosas. Cuando nos toque un alcalde de los que le guste meter la mano, echaremos de menos a Manolo Baena. Mi apoyo al alcalde y al resto de concejales impiicados, porque lo que hicieron lo hicieron por el bien de su pueblo.
Cualquier concejal arreglaría la calificación del suelo para aliviarse del cargo penal. El delito es calificado cuando se produce, no cuando se procesa. Antes no era delito beber al volante, ahora sí. No se llevo ni un duro dice, pero garantizó la libre concurrencia para pujar por la obra. Si la competencia es sólo del regidor o el pleno, porque procesar a toda la comisión. Todo vecino habría dicho sí. Ud. debe asumir responsabilidades, no esconderse detrás de ellas.
Yo estoy con Ud. y con los otros nueve concejales, curiosamente, de todos los partidos políticos con representación. Yo, al contrario que el anterior, soy incapaz de considerarlo culpable hasta tanto el juez no sentencie. Mis mejores deseos.