- El Día de Córdoba
- Opinión
- De Manolete a Hilario Pino
De Manolete a Hilario Pino
planeta toro
De Manolete a Hilario Pino
Fernando González Viñas | Actualizado 21.03.2010 - 01:00NO es el muerto en Linares, sino la película protagonizada por Adrien Brody y Pe, se estrena el día 31 de marzo en Francia. Si es que al final Francisco de Goya tenía más razón que un santo cuando temiendo represalias políticas por parte del absolutista Fernando VII se largó a Burdeos a pintar precisamente Los toros de Burdeos.
Con la perspectiva que nos da el presente, que es la huida a Francia de los aficionados taurinos catalanes, y ahora la noticia del estreno en ese país de la película maldita, el camino queda marcado: Goya, precursor de mucho en la pintura como demuestra su La lechera de Burdeos, un preclaro anticipo del impresionismo, cogió los bártulos y se fue a Francia para poder pintar y hablar tranquilamente de toros. No en vano, él se nombró, a sí mismo, Goya, el de los toros.
Ahora nuestro destino es coger un autobús a Perpiñán a ver al Adrian Brody pegarse un filetazo con la Pe. O tempora, o mores. Claro que la cosa no ha quedado ahí, en esta guerra abierta, ha salido a la palestra una señora llamada Claire, como las medias finas, voz de uno de esos grupos discutidores de la capacidad cerebral del homo sapiens, y ha dicho, textualmente, que "es inadmisible difundir una película que tiene por héroe a un matador". Ole. Nada ha dicho, por cierto, del Oscar a la mejor película a una infamia americana que retrata las bondades de la matanza de humanos en Iraq. Ni se sabe tampoco de protestas de su grupo cuando el cineasta ruso Alexander Sokurov estrenó sus versiones sobre Hitler y Stalin. También el año pasado un cineasta austriaco tuvo su ración de protestas cuando estrenó un documental, sí, han leído bien, un documental, sobre la corrida de toros. Ni que decir tiene que existen documentales sobre Hitler, Stalin y Asurbanipal que a ninguna mente sapiens se le ocurriría ir a protestar el día del estreno, día, en el que por cierto no sabemos qué nos dice el documental, si blanco o negro.
Total que el asunto está comenzando a oler a chamusquina. Ya no se trata de que te gusten o no los toros. Ni de que se prohíban o no. El asunto es otro. ¿Cuál? Ya que estamos hablando de animales voy a permitirme responderme al hilo del pitón: Ni zorra idea.
Se lo juro, no me entero del asunto. El otro día Savater mostraba en El País igualmente sobre su perplejidad, tildando de hipócritas a los contrarios a las corridas, y el artículo (Rebelión en la granja) de este filósofo, traslucía eso mismo, que no entendía nada.
La culpa de todo la tiene Telecinco; sí, sí, ellos; y otros como ellos. Esta semana a las ocho de la mañana, que ya son horas, Hilario Pino le dijo, entrevistando a Salvador Boix, lo siguiente: "se dice que un 70% de españoles está en contra de las corridas". Un supuesto periodista de prestigio en vez de citar la fuente de sus porcentajes cita un se dice. Además de mentir, al añadir el 40% de no interesados en los toros al 30% de antitoros, que son dos cosas muy distintas, tiene el morro de decir se dice. Hilario Pino, se dice que eres un periodista del tres al cuarto. Pero no lo digo yo, simplemente se dice.
Con la perspectiva que nos da el presente, que es la huida a Francia de los aficionados taurinos catalanes, y ahora la noticia del estreno en ese país de la película maldita, el camino queda marcado: Goya, precursor de mucho en la pintura como demuestra su La lechera de Burdeos, un preclaro anticipo del impresionismo, cogió los bártulos y se fue a Francia para poder pintar y hablar tranquilamente de toros. No en vano, él se nombró, a sí mismo, Goya, el de los toros.
Ahora nuestro destino es coger un autobús a Perpiñán a ver al Adrian Brody pegarse un filetazo con la Pe. O tempora, o mores. Claro que la cosa no ha quedado ahí, en esta guerra abierta, ha salido a la palestra una señora llamada Claire, como las medias finas, voz de uno de esos grupos discutidores de la capacidad cerebral del homo sapiens, y ha dicho, textualmente, que "es inadmisible difundir una película que tiene por héroe a un matador". Ole. Nada ha dicho, por cierto, del Oscar a la mejor película a una infamia americana que retrata las bondades de la matanza de humanos en Iraq. Ni se sabe tampoco de protestas de su grupo cuando el cineasta ruso Alexander Sokurov estrenó sus versiones sobre Hitler y Stalin. También el año pasado un cineasta austriaco tuvo su ración de protestas cuando estrenó un documental, sí, han leído bien, un documental, sobre la corrida de toros. Ni que decir tiene que existen documentales sobre Hitler, Stalin y Asurbanipal que a ninguna mente sapiens se le ocurriría ir a protestar el día del estreno, día, en el que por cierto no sabemos qué nos dice el documental, si blanco o negro.
Total que el asunto está comenzando a oler a chamusquina. Ya no se trata de que te gusten o no los toros. Ni de que se prohíban o no. El asunto es otro. ¿Cuál? Ya que estamos hablando de animales voy a permitirme responderme al hilo del pitón: Ni zorra idea.
Se lo juro, no me entero del asunto. El otro día Savater mostraba en El País igualmente sobre su perplejidad, tildando de hipócritas a los contrarios a las corridas, y el artículo (Rebelión en la granja) de este filósofo, traslucía eso mismo, que no entendía nada.
La culpa de todo la tiene Telecinco; sí, sí, ellos; y otros como ellos. Esta semana a las ocho de la mañana, que ya son horas, Hilario Pino le dijo, entrevistando a Salvador Boix, lo siguiente: "se dice que un 70% de españoles está en contra de las corridas". Un supuesto periodista de prestigio en vez de citar la fuente de sus porcentajes cita un se dice. Además de mentir, al añadir el 40% de no interesados en los toros al 30% de antitoros, que son dos cosas muy distintas, tiene el morro de decir se dice. Hilario Pino, se dice que eres un periodista del tres al cuarto. Pero no lo digo yo, simplemente se dice.


