Escribir
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Alberto Luna | Actualizado 14.03.2010 - 01:00NO me imaginaba que esto de escribir artículos y torear fuera algo tan parecido. Me explico. El torero puede crear en su mente la mejor de las tauromaquias imaginando el muletazo perfecto, ese en el que el toro coge los vuelos de la muleta y se reboza. El diestro se olvida de su cuerpo y deja que los sentimientos se expresen y, sin saber cómo, aquello transmite en los tendidos. Ocurre lo mismo con el volapié imaginario en el que el matador pierde la noción del tiempo. Cree que tarda varios minutos en enterrar el acero, pero ha sido un instante. La verdad es que la faena o la estocada soñada nunca se consigue. De hecho, una pregunta tópica a los toreros es si han conseguido realizar alguna vez el toreo soñado. La respuesta siempre es negativa. Lo más, el diestro dice que llegó a rozar la perfección, pero...
Supongo que esto de escribir de toros, en lo que debuto, es parecido a lo de la faena soñada. Y es que cuando se acude a una corrida de toros se pueden apreciar multitud de matices que inspiran y que sirven para retratar una faena con la ayuda de verbos, adjetivos y metáforas. Luego, con el conocimiento que se pueda tener de toreo, se transmiten las percepciones y los valores de la faena. Crítico y torero tienen por tanto el reto de reflejar con la pluma y con la muleta su concepto de una cosa tan grande como es el toreo. Tienen que reflejar pensamientos y sueños, aunque para ambas cuestiones hay que tener valor.
Supongo que esto de escribir de toros, en lo que debuto, es parecido a lo de la faena soñada. Y es que cuando se acude a una corrida de toros se pueden apreciar multitud de matices que inspiran y que sirven para retratar una faena con la ayuda de verbos, adjetivos y metáforas. Luego, con el conocimiento que se pueda tener de toreo, se transmiten las percepciones y los valores de la faena. Crítico y torero tienen por tanto el reto de reflejar con la pluma y con la muleta su concepto de una cosa tan grande como es el toreo. Tienen que reflejar pensamientos y sueños, aunque para ambas cuestiones hay que tener valor.


