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Un Cristo distinto
la gota de cera
Un Cristo distinto
Jesús / Cabrera / Jcabrera@ Eldiadecordoba.com | Actualizado 14.03.2010 - 01:00NADIE ha quedado indiferente ante el Cristo de la Universidad que ayer se bendijo. El trabajo realizado por el profesor Miñarro se sale tangencialmente de la línea habitual de la imaginería de nuestro tiempo. Su obra es fruto de un largo proceso de reflexión, tanto propio como de quienes componen la Cofradía Universitaria.
Se sabía desde hace tiempo que el nuevo titular de esta hermandad estaría basado en la huella de la Sábana Santa de Turín, algo en lo que Miñarro había profundizado. Cuando esta semana se ha conocido el aspecto del Cristo Sindónico es cuando se ha generado un debate que enriquece la vida cofrade. Desde luego que este crucificado es una valiosa incorporación, ¿pero es necesaria tanta sangre?
La respuesta me remite a la polémica de hace seis años cuando se estrenó La Pasión de Mel Gibson. En aquel momento, los detractores de la película se agarraban a argumentos como el morbo o el regodeo sanguinolento para recrear una situación con formas ajenas a nuestra bienpensante sociedad actual. En cambio, desde la otra orilla se esgrimía que la dureza de las imágenes era el fiel reflejo de unos hechos que no había que edulcorar. Es más fácil entender lo que pasó en el Calvario ante el Cristo de la Universidad que ante el Cristo de Cellini.
Se sabía desde hace tiempo que el nuevo titular de esta hermandad estaría basado en la huella de la Sábana Santa de Turín, algo en lo que Miñarro había profundizado. Cuando esta semana se ha conocido el aspecto del Cristo Sindónico es cuando se ha generado un debate que enriquece la vida cofrade. Desde luego que este crucificado es una valiosa incorporación, ¿pero es necesaria tanta sangre?
La respuesta me remite a la polémica de hace seis años cuando se estrenó La Pasión de Mel Gibson. En aquel momento, los detractores de la película se agarraban a argumentos como el morbo o el regodeo sanguinolento para recrear una situación con formas ajenas a nuestra bienpensante sociedad actual. En cambio, desde la otra orilla se esgrimía que la dureza de las imágenes era el fiel reflejo de unos hechos que no había que edulcorar. Es más fácil entender lo que pasó en el Calvario ante el Cristo de la Universidad que ante el Cristo de Cellini.


