editorial

El PSOE andaluz se encomienda a Griñán

| Actualizado 13.03.2010 - 01:00
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EL congreso extraordinario del PSOE de Andalucía escenificó ayer el relevo de Manuel Chaves por José Antonio Griñán al frente del partido sin ninguna explicación sobre los motivos del mismo. Mientras que la sustitución del uno por el otro en la presidencia de la Junta, aunque sorpresiva, respondía al desgaste de Chaves y al deseo de Zapatero de proceder al cambio de liderazgo y se presentó como un proceso modélico que ambos habían pactado, ayer no se hizo ninguna alusión al conflicto protagonizado en los últimos meses por Griñán y Chaves en la disputa por el control del partido. Oyendo a los protagonistas y a los ocho secretarios provinciales en la sesión de ayer parecía que no se había producido ningún problema y que la bicefalia había funcionado a la perfección. El congreso, sencillamente, negó la razón de su propia convocatoria extraordinaria, ya que el plan inicial era que el socialismo andaluz marchase armónicamente hacia las próximas elecciones con dos cabezas, una en el Gobierno autonómico y otro en la organización. Los dirigentes provinciales cerraron filas en torno al nuevo secretario general al tiempo que calificaban de histórica y brillante, entre otros superlativos, la gestión de dieciséis años del anterior, que fue aprobada por unanimidad. La contradicción se salvó aparentemente gracias al mecanismo básico de funcionamiento de los partidos políticos: se trata de mantener el poder. Manuel Chaves, en su emotivo discurso de despedida, pidió a los delegados que otorguen a Griñán la misma confianza que a él le han dispensado en todos estos años y subrayó que el PSOE andaluz, deteriorado por tan larga experiencia de gobierno y por los efectos de una crisis económica como no se recuerda en Andalucía, debe mantener su condición de partido de las reformas y del cambio. Precisamente en la apelación al cambio se encuentra la principal dificultad de los socialistas en esta coyuntura, ya que la impresión dominante entre los andaluces sitúa el cambio en otras coordenadas. Combatir esta impresión ciudadana es la más ardua tarea que espera a José Antonio Griñán, una vez consagrado como líder único e indiscutido.
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