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Adolfo Suárez, el presidente
reloj de sol
Adolfo Suárez, el presidente
Joaquín Pérez Azaústre | Actualizado 04.02.2010 - 01:00SUÁREZ tira de encanto y persuasión cuando se gira lentamente hacia atrás, y se levanta, con esa parsimonia de quien es dueño de su propio futuro, de quien está viviendo su futuro, porque después, ya en la arena política de ahora, se le recordará por un momento: no sólo cuando se giró lentamente hacia atrás para pedirle fuego al guardia civil que le estaba custodiando, no únicamente cuando se fue ganando lentamente su fría confianza, y tampoco cuando permaneció, impertérrito, distinguido y sentado, mientras los tiros atronaban el Congreso, o cuando se encaró con los golpistas para defender la integridad de Manuel Gutiérrez Mellado; no, en ninguno de todos estos momentos ha sido Suárez tan heroico, ha tirado menos de encanto y persuasión como de estatura histórica, como cuando Tejero se fue directamente contra él y le plantó la pistola en el pecho, y le amenazó con asesinarlo allí mismo, y Suárez le espetó: "Aún soy el presidente del Gobierno. ¡Cuádrese!", y Tejero se quedó triste y helado de mediocridad.
Nunca he ocultado mi debilidad por Adolfo Suárez. Tengo todavía recuerdos vagos de televisión, y la melodía del CDS me es remotamente familiar: "Vota CDS, vota libertad, vota al Centro Democrático y Social", que fue la última estación no de un centro real, sino de la carrera política de un hombre que encararía después un propio calvario personal mucho peor que la caída de su carrera política: el pronóstico de cáncer en su mujer y en sus hijas. En alguna biografía leída hace bastante, quizá de Carlos Abella, una enfermera le dice en un momento a Suárez: "A vosotros Dios no os prueba, os mastica", porque la espiral de dolor íntimo, cercano y familiar que sacudió a Suárez hasta que, poco a poco, ese cerebro audaz se fue despegando paulatinamente de la realidad inmediata, fue el tramo final y más desgarrador en que mostrar su justa dignidad. Antes, mucho antes, se supo abandonado de todos y por todos, le trituraron los de fuera, y también desde dentro, y también los más cercanos: así, durante mucho tiempo, el cadáver político de Suárez fue la gran bacanal en que comieron todos, porque las mismas cualidades que le habían hecho ser el mejor candidato para liderar la Transición, ese arrojo sensato en situaciones de riesgo, una inteligencia natural para forzar la mejor ocasión y una fidelidad inquebrantable, ya no servían en la normalidad.
Suárez da para un libro, para cientos de libros, y para una novela. Desde luego, ha dado para la mejor serie de televisión rodada hasta el momento sobre la Transición, con más fidelidad, mejor guión y una interpretación que nos hace creer que estamos de verdad asistiendo al nacimiento de la democracia en España. Adolfo Suárez vivió para un momento, mientras purgaba luego los pecados por la libertad de todos.
Nunca he ocultado mi debilidad por Adolfo Suárez. Tengo todavía recuerdos vagos de televisión, y la melodía del CDS me es remotamente familiar: "Vota CDS, vota libertad, vota al Centro Democrático y Social", que fue la última estación no de un centro real, sino de la carrera política de un hombre que encararía después un propio calvario personal mucho peor que la caída de su carrera política: el pronóstico de cáncer en su mujer y en sus hijas. En alguna biografía leída hace bastante, quizá de Carlos Abella, una enfermera le dice en un momento a Suárez: "A vosotros Dios no os prueba, os mastica", porque la espiral de dolor íntimo, cercano y familiar que sacudió a Suárez hasta que, poco a poco, ese cerebro audaz se fue despegando paulatinamente de la realidad inmediata, fue el tramo final y más desgarrador en que mostrar su justa dignidad. Antes, mucho antes, se supo abandonado de todos y por todos, le trituraron los de fuera, y también desde dentro, y también los más cercanos: así, durante mucho tiempo, el cadáver político de Suárez fue la gran bacanal en que comieron todos, porque las mismas cualidades que le habían hecho ser el mejor candidato para liderar la Transición, ese arrojo sensato en situaciones de riesgo, una inteligencia natural para forzar la mejor ocasión y una fidelidad inquebrantable, ya no servían en la normalidad.
Suárez da para un libro, para cientos de libros, y para una novela. Desde luego, ha dado para la mejor serie de televisión rodada hasta el momento sobre la Transición, con más fidelidad, mejor guión y una interpretación que nos hace creer que estamos de verdad asistiendo al nacimiento de la democracia en España. Adolfo Suárez vivió para un momento, mientras purgaba luego los pecados por la libertad de todos.



Somos muchos los que seguimos el proyecto de D. Adolfo Suarez. CDS. (Centro, Democratico, Social, Liberal y Progresista) Sumate con nosotros por la defensa del Estado de Derecho, Las Libertades, La Democracia, la Constitucion y el Estado Federal de las Autonomias. Nuestra pag. centrodemocraticoysocial. com(entra). Julio.
Nos ha impresionado tanto su comentario, que tambien le invitamos a que se una al proyecto de UPyD, por si acaso le interesa. Ademas, sale Vd. muy guapo en la foto y eso, en politica, es muy importante. Unase, Sr. Azaustre!
Muchas gracias por vuestros comentarios. Ya es bueno que Suárez suscite tanta unanimidad. Un abrazo y feliz fin de semana!