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Dando vueltas
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Dando vueltas
| Actualizado 18.10.2009 - 01:00DISCULPEN mi actitud zen: lo inesperado se disfruta más. Para asegurar esto no me acomodo en posición de loto, no se consume el incienso para trasladar el oriente místico a nuestro salón; sólo, de reojo a Georges Perec, me acuerdo. Me acuerdo del hallazgo de A.M. Homes, cuya memoria de adopción me robó el sueño de una noche; de la bendita insistencia de mi novio para ignorar los prejuicios, acercarme a la Filmoteca y descubrir a Tarantino. Me acuerdo siempre de Perec, o casi siempre, y me acuerdo entonces de los libros y las canciones y las imágenes que no se esperan, pero que se plantan ante uno, y jamás se olvidan: de cómo -en resumen- muchos de mis favoritos irrumpieron sin permiso previo, y se todavía permanecen.
Quisiera hablarles, hoy, de Laura Palmer. En realidad, quisiera que apartaran el desayuno o el aperitivo o a la familia incluso, y que encendieran el ordenador y escucharan a Laura Palmer. En su web y en su myspace encontrarán las canciones de seis luces en un mm, que incluso pueden descargar, aunque el precio módico y el artwork -obra de María Ortega Estepa, que tal baila- merecen la inversión. Yo nada sabía de ellos, apenas conocía de vista a uno o dos de sus integrantes, y en la presentación de la revista Boronía me topé con su música, y en el cedé con el que se acompaña la revista escuché más tarde -con más calma- su canción Dando vueltas, y de ahí a seis luces en un mm. Tratándose quizá del proyecto más nuevo, más joven de la recopilación, quizá por eso el que corría el peligro de sonar más inacabado e inmaduro que el resto, y sin embargo su tema es uno de los dos o tres mejores: suena a buen pop de siempre, fresco e inmediato pero a la vez enganchado al oído desde la primera escucha, de manera que el paso del tiempo recupera el estribillo y ahí se queda, dando vueltas. Con patatas y talento, Laura Palmer devoran a unos cuantos veteranos de relumbrón, con mayor bombo, gracias al arma infalible: las buenas canciones.
Porque les sobran buenas canciones -como esa misma Dando vueltas, o la inicial Prozac-, y también agallas: en lugar de una maqueta para penar de discográfica en discográfica, desde Laura Palmer han optado por autoproducir su ep, lo que significa que confían en su capacidad para captar a su público al margen de una industria, la discográfica, que de poseer unos gramos de sabiduría ya les habría echado el lazo. Sólo por este riesgo ya merece la pena apoyarles. Escucharemos más, y mejor, de Laura Palmer: de momento nos han regalado seis temas que perduran. Cierren el periódico, enciendan el ordenador: listos para dar vueltas, durante muchos ratos, por la música de Laura Palmer.
Quisiera hablarles, hoy, de Laura Palmer. En realidad, quisiera que apartaran el desayuno o el aperitivo o a la familia incluso, y que encendieran el ordenador y escucharan a Laura Palmer. En su web y en su myspace encontrarán las canciones de seis luces en un mm, que incluso pueden descargar, aunque el precio módico y el artwork -obra de María Ortega Estepa, que tal baila- merecen la inversión. Yo nada sabía de ellos, apenas conocía de vista a uno o dos de sus integrantes, y en la presentación de la revista Boronía me topé con su música, y en el cedé con el que se acompaña la revista escuché más tarde -con más calma- su canción Dando vueltas, y de ahí a seis luces en un mm. Tratándose quizá del proyecto más nuevo, más joven de la recopilación, quizá por eso el que corría el peligro de sonar más inacabado e inmaduro que el resto, y sin embargo su tema es uno de los dos o tres mejores: suena a buen pop de siempre, fresco e inmediato pero a la vez enganchado al oído desde la primera escucha, de manera que el paso del tiempo recupera el estribillo y ahí se queda, dando vueltas. Con patatas y talento, Laura Palmer devoran a unos cuantos veteranos de relumbrón, con mayor bombo, gracias al arma infalible: las buenas canciones.
Porque les sobran buenas canciones -como esa misma Dando vueltas, o la inicial Prozac-, y también agallas: en lugar de una maqueta para penar de discográfica en discográfica, desde Laura Palmer han optado por autoproducir su ep, lo que significa que confían en su capacidad para captar a su público al margen de una industria, la discográfica, que de poseer unos gramos de sabiduría ya les habría echado el lazo. Sólo por este riesgo ya merece la pena apoyarles. Escucharemos más, y mejor, de Laura Palmer: de momento nos han regalado seis temas que perduran. Cierren el periódico, enciendan el ordenador: listos para dar vueltas, durante muchos ratos, por la música de Laura Palmer.


