Rafalete, la gloria de san agustín

Amores reñidos

| Actualizado 22.07.2012 - 01:00
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VAYA tela la que tienen montada Baquerín y el Sandokán, que parecen sacados de una canción de Pimpinela, que parece mentira que sean del mismo partido, la de leña que se están dando. Y anda que no lo está contando bien mi Día, que te enteras de todo y un poco más, que para eso tienen mejor información que nadie.

Yo siempre lo he dicho, porque es lo que pensaba en ese momento, si Sandokán se hubiera presentado hace diez o doce años a alcalde de Córdoba, no me cabe duda de que habría ganado, y de calle. Porque yo lo veía, y que todos sabemos que no exagero, que iba por la calle Sandokán y parecía que estaba pasando un actor americano, que se montaba la más grande, que eso lo hemos visto todos, pero todos. Y ese hombre hablaba, y aunque dijera algunas de sus burradas, que dijo muchas, parecía que era el presidente del Gobierno por lo menos. El Sandokán tuvo años muy buenos, pero buenos, que tenía a mucha gente trabajando y manejaba mucho, que si en la fábrica, que si en la clínica, en todos los pisos que hizo, que hizo una hartá, y claro, mandaba, mucho. Pero como luego le pasó lo que le pasó, pues eso, que ya mucha gente no lo empezó a mirar con tan buenos ojos y dejó de creerse todo lo que contaba. En esa época es cuando se presentó al Ayuntamiento y hasta sacó buenos resultados con la que le estaba cayendo, y desde entonces ahí lo tenemos como concejal. Ahora se ha peleado con uno de los suyos y está montando la mundial, porque hay que ver las cosas que se están diciendo, y además en el periódico, que nos estamos enterando todos.

Yo no sé si es verdad ese dicho que habla de los amores reñidos, porque si es verdad es que estos se quieren hasta las trancas, por lo menos. Por propia experiencia, y hablo por mi caso, ese refrán a veces no se cumple, y lo digo después de la que tuve con Margarita, esa novia de Granada que tuve y que acabamos como el Rosario de la aurora, que menos mal que los hermanos no me encontraron, que me libré de una buena. Con Soraya no me he peleado en la vida, algún disgustillo como mucho, pero la verdad es que tampoco somos novios ni nada de nada, por lo que no sé si ese dicho se cumple o no. A veces me dan ganas de hablar con Soraya y averiguar qué somos, pero la verdad es que no lo hago por miedo, vaya que ella se lo tomé a mal y no quedemos en nada. Y para qué les voy a engañar, si yo estoy bien así da igual lo que seamos. En fin, que esto de las riñas es como todo, pero que cuando se mezclan otras cosas, sobre todo relacionadas con el bolsillo, lo normal es que acaben mal. A lo mejor por eso el refrán no se cumple tanto.
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