Palabra y tiempo en Gahete

El autor de 'Mitos urbanos' revisa su trayectoria en una antología publicada por La Isla de Siltolá en la que la preocupación por el hombre se eleva como tema central

Alfredo Asensi / Córdoba | Actualizado 07.05.2011 - 05:00
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Manuel Gahete, ayer, antes de la presentación de 'El tiempo y la palabra'.

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Espido Freire, con su novela.

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La presentación de la revista 'Andalucía en la Historia'.

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El tiempo y la palabra constituye un recorrido por la trayectoria poética de Manuel Gahete, una antología de 25 años de creación (1985-2010) con estudio introductorio de la profesora de la Universidad de Bérgamo Marina Bianchi y prólogo del doctor Gabrielle Morelli, de la misma institución. Trece poemarios vuelcan sus versos en un libro publicado por La Isla de Siltolá que muestra la evolución de un poeta en el que la intensidad expresiva (sustentada en un alto nivel de exigencia estilística) y la hondura de los planteamientos temáticos (que recoge una herencia clásica que determina en todo momento su propuesta) se han mantenido como rasgos nucleares, que en función de las épocas y los estímulos de cada momento han adquirido distintas formas de desarrollo.

A pesar de que el ejercicio de selección de los poemas sea realizado por otra persona (Bianchi, en este caso), toda obra de este tipo conlleva para el autor una cierta operación de revisión o balance: "De alguna manera, ha sido como reinventarme. Son 25 años desde Nacimiento al amor -premio Ricardo Molina en 1985- hasta Mitos urbanos, y el proceso de relectura de toda mi obra me ha imposibilitado escribir algo nuevo en este tiempo. Lo más interesante es que he releído los poemas elegidos por la profesora Bianchi uno por uno y he modificado algunos, y creo que estas alteraciones resultarán interesantes en el futuro para críticos y estudiosos".

La poesía le ha permitido a Gahete enfrentarse a la vida "de manera muy positiva". Ha sido para él "un camino, una vía", una forma de expresión de sus "deseos, instintos, pasiones y frustraciones": un "vehículo de escape" con un componente de "riesgo", ya que a lo largo de los años y los libros ha implicado "una constante aceleración". "Si no hubiera escrito poesía, no sería el hombre que soy; de hecho, muchos de los logros que he obtenido en la vida han sido gracias a la poesía", afirma.

El diálogo entre humanismo y existencialismo es una de las coordenadas que definen la trayectoria poética del autor de Mapa físico: "En principio, mi poesía tiende a cuestionarse sobre los grandes interrogantes del ser humano, y esta reflexión me convierte en un descreído o en un existencialista que adopta la idea sartreana del hombre como pasión inútil: llega un momento en que no creo en nada. Pero siempre hay una esperanza, un último instante de salvación". La vocación humanista, sedimentada en una constante preocupación metafísica, es el eje que atraviesa una obra en la que con el nuevo siglo se aprecian derivaciones hacia espacios urbanos y sociales en los que el poeta despliega una mirada escéptica, doliente y reflexiva (elementos que tienen una mayor o menor dimensión en función de los libros), en busca siempre de una identidad nueva o renovada, incitado por el vertiginoso desafío de atrapar la eternidad en un verso: "A los temas trascendentales, el hombre y sus problemas, les doy siempre el sesgo clasicista. Cuando intento ser algo más ligero o irónico busco otras formas, el verso libre... Pero todo se va mezclando, porque en poesía no hay temas puros. A veces el poeta trivializa los temas trascendentales o le da a un asunto frívolo un tratamiento solemne. Soy clásico simplemente porque creo que lo clásico es bueno. Pero elijo siempre aquella opción que me hace crecer como poeta y como hombre. Y, por supuesto, no reniego de mi tiempo. Intento indagar en otros terrenos, a ver si descubro algo. A partir de este equilibrio entre lo clásico y lo moderno intento ser coherente con el ritmo de los tiempos". Así, sus últimos cinco libros están envueltos en una voz más "urbana y cotidiana, atenta al hecho concreto". Una poesía de mayor alcance comunicativo (y que anuncia una etapa más "reivindicativa") que sigue ajustándose a las exigencias de orden, belleza y música y a las expansiones metafóricas del poeta de Fuente Obejuna.

La jornada de ayer en la Feria tuvo también como protagonistas a Espido Freire, que acudió con su novela La flor del norte, yel Centro de Estudios Andaluces, que presentó la revista Andalucía en la Historia.
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