- El Día de Córdoba
- Cultura
- "Cántico representa una estética de gran libertad, que es lo que debe buscar el arte"
"Cántico representa una estética de gran libertad, que es lo que debe buscar el arte"
antonio colinas · peta, ensayista y traductor
"Cántico representa una estética de gran libertad, que es lo que debe buscar el arte"
El autor de 'Sepulcro en Tarquinia', que vivió en Córdoba en su adolescencia, destaca la intesidad de los versos de García Baena, en el que puede encontrarse "lo que Ezra Pound reconocía como el voltaje del poema"
Alfredo Asensi / Córdoba | Actualizado 20.11.2009 - 12:59Antonio Colinas (La Bañeza, León, 1946), uno de los grandes poetas españoles de las últimas décadas, profundizó ayer en el congreso en las claves de la "intensa poética" de Pablo García Baena.
¿Cuáles son esas claves?
-Una de ellas, fundamental, apunta a sus raíces estéticas, que están aquí, en su ciudad, el componente telúrico y lo que reconocemos como mundo o espíritu mediterráneo, que va ligado a sus vivencias en los años de Málaga. Estas claves y otras, entre ellas las lecturas, tienen el carácter común de la intensidad. En García Baena siempre encontramos lo que Ezra Pound reconocía como el voltaje del poema. Poemas en los que hay componentes de emoción, intensidad, orfismo... Hay siempre una gran fluidez en esos versículos en los que él es un maestro.
El congreso está sirviendo también para poner de manifiesto la importancia del grupo Cántico en la poesía española del siglo XX.
-García Baena y el grupo Cántico en general han sido para mí fundamentales. Yo viví en Córdoba entre los 15 y los 18 años, aquí escribí mi primer poema e hice mis primeras lecturas. Y muy tempranamente, en plena adolescencia, leí a los poetas del grupo Cántico. Esto me produjo una conmoción en unos años en los que la poesía española se debatía entre el neoclasicismo y lo testimonial. Cántico representa una estética de una gran libertad, que es lo que sobre todo debe buscar el arte. En ese sentido, conecta hacia atrás con los poetas del 27 y hacia delante con los novísimos, una de cuyas características es el rescate de determinadas lecturas.
¿De qué manera las esencias estéticas y los factores que forjan el carácter de una ciudad pueden determinar el surgimiento de una manera concreta de hacer poesía?
-No hay poeta sin infancia y adolescencia en un espacio clave. La memoria poética es fundamental para el escritor. Y esa memoria poética tiene sus raíces en las primeras contemplaciones. Cuando ese origen es una ciudad como Córdoba, traspasada por varias culturas, con una gran presencia de lo oriental, lo latino y ese senequismo que tanto tiene que ver con Pablo, sobre todo en sus libros más austeros como Óleo, el proceso es mucho más estimulante.
¿Cómo se manifiesta lo religioso en García Baena?
-Cuando he hablado de lo oriental me refería sobre todo a la tradición bíblica, a la presencia del Antiguo y el Nuevo Testamentos, que nos remite a un tema principal: la concurrencia de lo sagrado en la poesía de Pablo y el resto de poetas de Cántico. Un concepto de lo sagrado que no se refiere a lo estrictamente eclesial o dogmático, sino a una presencia que acompaña al ser humano desde los orígenes. En Pablo lo sagrado no conforma un mundo impostado o meramente esteticista o insincero: responde al criterio de la sacralidad del mundo.
En las trayectorias de García Baena y otros poetas de Cántico o cercanos se advierten llamativos periodos de silencio...
-Hay una característica de la poesía de ellos y es que está muy cerca de la vida. Vivimos en unos tiempo en los que hemos intelectualizado demasiado la poesía, que es un fenómeno profundamente unido a la vida, a la experiencia vital. En todos estos poetas la vida es algo primordial. Ellos hacen su obra al hilo de su vida; de ahí quizá esos espacios de silencio. Por otra parte, cada autor tiene su ritmo creativo. Las obras más concentradas suelen ser las más intensas.
¿Cuál es la huella de Cántico en la poesía actual?
-Congresos como este y el que Córdoba dedicó a Ricardo Molina cooperan para que se vuelva a esa estética. Yo digo siempre que hay tantas poéticas como poetas. En los últimos cinco o seis años he observado un cambio de estética. Una apertura a otros asuntos, vuelve el tema de la cultura, lo metafísico, una poesía más rica desde el punto de vista lingüístico... Un gran precedente de esto está en Cántico.
¿En qué proyectos trabaja actualmente?
-Estoy corrigiendo las pruebas de un libro que publicará Tusquets en enero: Tres tratados de armonía. Es una serie de libros de aforismos de la que he publicado dos. El tercero es inédito. Ahora aparecen los tres en un volumen.
¿Cuáles son esas claves?
-Una de ellas, fundamental, apunta a sus raíces estéticas, que están aquí, en su ciudad, el componente telúrico y lo que reconocemos como mundo o espíritu mediterráneo, que va ligado a sus vivencias en los años de Málaga. Estas claves y otras, entre ellas las lecturas, tienen el carácter común de la intensidad. En García Baena siempre encontramos lo que Ezra Pound reconocía como el voltaje del poema. Poemas en los que hay componentes de emoción, intensidad, orfismo... Hay siempre una gran fluidez en esos versículos en los que él es un maestro.
El congreso está sirviendo también para poner de manifiesto la importancia del grupo Cántico en la poesía española del siglo XX.
-García Baena y el grupo Cántico en general han sido para mí fundamentales. Yo viví en Córdoba entre los 15 y los 18 años, aquí escribí mi primer poema e hice mis primeras lecturas. Y muy tempranamente, en plena adolescencia, leí a los poetas del grupo Cántico. Esto me produjo una conmoción en unos años en los que la poesía española se debatía entre el neoclasicismo y lo testimonial. Cántico representa una estética de una gran libertad, que es lo que sobre todo debe buscar el arte. En ese sentido, conecta hacia atrás con los poetas del 27 y hacia delante con los novísimos, una de cuyas características es el rescate de determinadas lecturas.
¿De qué manera las esencias estéticas y los factores que forjan el carácter de una ciudad pueden determinar el surgimiento de una manera concreta de hacer poesía?
-No hay poeta sin infancia y adolescencia en un espacio clave. La memoria poética es fundamental para el escritor. Y esa memoria poética tiene sus raíces en las primeras contemplaciones. Cuando ese origen es una ciudad como Córdoba, traspasada por varias culturas, con una gran presencia de lo oriental, lo latino y ese senequismo que tanto tiene que ver con Pablo, sobre todo en sus libros más austeros como Óleo, el proceso es mucho más estimulante.
¿Cómo se manifiesta lo religioso en García Baena?
-Cuando he hablado de lo oriental me refería sobre todo a la tradición bíblica, a la presencia del Antiguo y el Nuevo Testamentos, que nos remite a un tema principal: la concurrencia de lo sagrado en la poesía de Pablo y el resto de poetas de Cántico. Un concepto de lo sagrado que no se refiere a lo estrictamente eclesial o dogmático, sino a una presencia que acompaña al ser humano desde los orígenes. En Pablo lo sagrado no conforma un mundo impostado o meramente esteticista o insincero: responde al criterio de la sacralidad del mundo.
En las trayectorias de García Baena y otros poetas de Cántico o cercanos se advierten llamativos periodos de silencio...
-Hay una característica de la poesía de ellos y es que está muy cerca de la vida. Vivimos en unos tiempo en los que hemos intelectualizado demasiado la poesía, que es un fenómeno profundamente unido a la vida, a la experiencia vital. En todos estos poetas la vida es algo primordial. Ellos hacen su obra al hilo de su vida; de ahí quizá esos espacios de silencio. Por otra parte, cada autor tiene su ritmo creativo. Las obras más concentradas suelen ser las más intensas.
¿Cuál es la huella de Cántico en la poesía actual?
-Congresos como este y el que Córdoba dedicó a Ricardo Molina cooperan para que se vuelva a esa estética. Yo digo siempre que hay tantas poéticas como poetas. En los últimos cinco o seis años he observado un cambio de estética. Una apertura a otros asuntos, vuelve el tema de la cultura, lo metafísico, una poesía más rica desde el punto de vista lingüístico... Un gran precedente de esto está en Cántico.
¿En qué proyectos trabaja actualmente?
-Estoy corrigiendo las pruebas de un libro que publicará Tusquets en enero: Tres tratados de armonía. Es una serie de libros de aforismos de la que he publicado dos. El tercero es inédito. Ahora aparecen los tres en un volumen.
Especial 'El joven Murillo'
Pie de foto
Detalle de la escultura de Murillo en la estatua dedicada en Sevilla a la Inmaculada. / Manuel Gómez
El regreso del pintor de los desamparados
En las dos décadas iniciales de su carrera artística Murillo aplicó su talento no sólo a la iconografía religiosa; también cultivó una pintura social muy apreciada en el extranjero que al fin llega a Andalucía






