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Fecundación desde El Espejo
Fecundación desde El Espejo
M. O. C. | Actualizado 07.07.2011 - 05:00
Compañía: El Espejo Negro. Interpretación y manipulación: Rafa Castillo, Paki Díaz y David García. Autor, guión y dirección: Ángel Calvente. Fecha: miércoles 6 de julio. Lugar: sala Reina Victoria. Lleno.
La sala Reina Victoria registró ayer un lleno absoluto para ver la última producción de Ángel Calvente fraguada por su compañía, El Espejo Negro. Después de lograr un rotundo éxito con La vida de un piojo llamado Matías, Calvente vuelve a presentar otro espectáculo para público familiar. Para no desentonar con su habitual forma de plantear historias, recurre a un tema de difícil exposición: El fantástico viaje de Jonás el espermatozoide, escrito y dirigido por el propio creador de esta compañía malagueña, fue el espectáculo representado.
La obra gira en torno a los avatares de Jonás, un perezoso espermatozoide que se encuentra algo desorientado en lo que se refiere a la misión que debe desempeñar en su vida: fecundar un óvulo. Participar en una carrera frenética y ser el primero en llegar no es precisamente su principal objetivo. A lo largo de su intrépido viaje conocerá lugares propios de las anatomías masculina y femenina, competirá con otros espermatozoides por llegar antes, se cruzará con personajes curiosos como el Rey Orín o Los Pólipos y también descubrirá el valor de la amistad. Finalmente, y sin apenas quererlo, Jonás será el vencedor de esta carrera.
La puesta en escena del espectáculo posee la estética propia de los montajes de El Espejo Negro, un sello característico que la distingue de cualquier otra compañía de títeres. El uso de la luz es impecable y a la iluminación fija se le añaden los efectos que aporta la robótica con proyecciones, desplazamientos, flashes y juegos de colores. El uso de temas musicales conocidos, como una adaptación de Resistiré del Dúo Dinámico, es también un recurso típico de los montajes de la compañía. Las marionetas, como viene a ser normal, son la aportación más original de la producción. Sus formas, dimensiones y expresividad llaman la atención de cualquier público y divierten con sólo mirarlas. Pese a lo llamativo de los elementos, el mérito reside en la manipulación de los mismos. En esta ocasión, para dar vida a los personajes la compañía ha recurrido a Rafa Castillo, Paki Díaz y David García, experimentados actores que ya han trabajado juntos en los escenarios con compañías como Ofú Teatro (de hecho, dos ellos son miembros creadores) y en series televisivas. Su frescura y compenetración son dignas de valorar. Sus intervenciones narradas y manipuladas, repletas de gags, demostraron su bis cómica y divirtieron al público asistente, que se puso en pie para aplaudir al finalizar la representación.
Aquellos para quienes la maternidad o la paternidad no resultan ajenas de sobra saben lo difícil que puede llegar a ser el momento en que su hijo formula la pregunta: ¿de dónde vienen los bebés? A quien le resulte complicado de explicar, que acompañe a su progenie a ver esta representación de El Espejo Negro. Así podrán aprender y al mismo tiempo reír.
La sala Reina Victoria registró ayer un lleno absoluto para ver la última producción de Ángel Calvente fraguada por su compañía, El Espejo Negro. Después de lograr un rotundo éxito con La vida de un piojo llamado Matías, Calvente vuelve a presentar otro espectáculo para público familiar. Para no desentonar con su habitual forma de plantear historias, recurre a un tema de difícil exposición: El fantástico viaje de Jonás el espermatozoide, escrito y dirigido por el propio creador de esta compañía malagueña, fue el espectáculo representado.
La obra gira en torno a los avatares de Jonás, un perezoso espermatozoide que se encuentra algo desorientado en lo que se refiere a la misión que debe desempeñar en su vida: fecundar un óvulo. Participar en una carrera frenética y ser el primero en llegar no es precisamente su principal objetivo. A lo largo de su intrépido viaje conocerá lugares propios de las anatomías masculina y femenina, competirá con otros espermatozoides por llegar antes, se cruzará con personajes curiosos como el Rey Orín o Los Pólipos y también descubrirá el valor de la amistad. Finalmente, y sin apenas quererlo, Jonás será el vencedor de esta carrera.
La puesta en escena del espectáculo posee la estética propia de los montajes de El Espejo Negro, un sello característico que la distingue de cualquier otra compañía de títeres. El uso de la luz es impecable y a la iluminación fija se le añaden los efectos que aporta la robótica con proyecciones, desplazamientos, flashes y juegos de colores. El uso de temas musicales conocidos, como una adaptación de Resistiré del Dúo Dinámico, es también un recurso típico de los montajes de la compañía. Las marionetas, como viene a ser normal, son la aportación más original de la producción. Sus formas, dimensiones y expresividad llaman la atención de cualquier público y divierten con sólo mirarlas. Pese a lo llamativo de los elementos, el mérito reside en la manipulación de los mismos. En esta ocasión, para dar vida a los personajes la compañía ha recurrido a Rafa Castillo, Paki Díaz y David García, experimentados actores que ya han trabajado juntos en los escenarios con compañías como Ofú Teatro (de hecho, dos ellos son miembros creadores) y en series televisivas. Su frescura y compenetración son dignas de valorar. Sus intervenciones narradas y manipuladas, repletas de gags, demostraron su bis cómica y divirtieron al público asistente, que se puso en pie para aplaudir al finalizar la representación.
Aquellos para quienes la maternidad o la paternidad no resultan ajenas de sobra saben lo difícil que puede llegar a ser el momento en que su hijo formula la pregunta: ¿de dónde vienen los bebés? A quien le resulte complicado de explicar, que acompañe a su progenie a ver esta representación de El Espejo Negro. Así podrán aprender y al mismo tiempo reír.









