El regreso de la ciudad de la luz

El recinto queda iluminado con cerca de 700.000 bombillas, en torno a un 20% más que el pasado año · Una incómoda tormenta primaveral fue la invitada inesperada

Rafael C. Mendoza | Actualizado 25.05.2009 - 13:17
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Primera noche de Feria, y la lluvia primaveral y el viento como molestos visitantes, a los que nadie había invitado. Aún así, El Arenal, tras varias semanas de preparativos, cobró vida en apenas unas décimas de segundo, el tiempo que tardó el nuevo alcalde, Andrés Ocaña, en pulsar el botón de encendido del alumbrado de la Feria de Nuestra Señora de la Salud. Primero se iluminaron las bombillas de la portada y, acto seguido, lo hicieron las de las calles que componen el entramado de un recinto convertido en ciudad por un periodo de ocho días, desde las 00:00 de la pasada madrugada a las 00.00 del próximo 31 de mayo, la hora en la que este recinto quedará prácticamente en el olvido hasta el año siguiente. Y tras el encendido oficial, las habituales felicitaciones entre los representantes de la corporación municipal que flanquearon al nuevo regidor, los aplausos por parte de los asistentes, que se refugiaron donde buenamente pudieron y acudieron en muchos casos provistos de paraguas, y el momento de los primeros bailes en las casetas. Todo ello simultaneado además por los efectistas y coloristas fuegos artificiales que pudieron ser vistos o escuchados desde cualquier punto de la ciudad y a los que ni siquiera la llovizna, que al final más o menos respetó a esa hora, les restó bullicio. Luego la lluvia se fue convirtiendo en tormenta y sí que deslució las primeras horas festivas.

Como todo producto con fecha de caducidad, la Feria -que lo tiene igualmente- quedará a expensas del pausado pero constante movimiento de las manecillas del reloj en una cuenta atrás que obliga a aprovechar cada segundo y minuto de la semana de la Feria. Tantas ganas había de fiesta, o de cobijarse en lugar bien techado, que muchos ni siquiera esperaron a que el alcalde se estrenara en su papel de anfitrión y apretara el botón para inaugurar el último pase del Mayo Cordobés. Por el Paseo de Caballos y por las calles del Infierno y la de Enmedio -las más transitadas- pasearon pese al agua cientos de personas que desafiaron a la desapacible climatología. Las casetas tampoco perdieron más tiempo y abrieron sus barras faltando al protocolo, un gesto que parecieron agradecer los ciudadanos.

A esta ciudad de la luz, sin embargo, le quedan los retoques de última hora. Hubo paneles de señalización aún con el plástico de su embalaje y carpas a las que todavía le quedaban farolillos por colgar, bombillas que enroscar o veladores por colocar. A unos les fallaron los pedidos que realizaron y a otros simplemente les "pilló el toro", como así lo reconocieron algunos de los responsables de las asociaciones que tienen asignada una caseta en la Feria. Todos, de mejor o peor manera, abrieron la puerta de sus carpas para asegurarse los ingresos de la primera jornada de Feria, para muchos una de las más fructíferas en lo que a beneficios se refiere.

La ciudad de El Arenal bullió pese a todo. En la calle del Infierno, como cada año, muchos trataron de hacerse con el volante de uno de los coches de tope, la atracción por la que no pasan los años. El descenso de las temperaturas y el viento que sopló en el recinto no impidió tampoco que Las Cataratas, el único cacharrito con agua, vendiera los primeros billetes a aquellos que no les importaba pasar la noche con camiseta y pantalón mojados.

La zona infantil tampoco faltó a su primera cita. La pequeña noria, las barcas, las camas elásticas y el incombustible tren de la bruja lograron sus primeros clientes, unos niños a los que la impaciencia les impidió esperar al miércoles, una jornada en la que el Ayuntamiento obliga a los feriantes a rebajar el precio de sus atracciones para aliviar el gasto de los padres.

Este primer día de Feria también sirvió de examen tanto para los concesionarios de las casetas como para quienes apostaron por acabar con el botellón. Los primeros trataron de evitar que el Ayuntamiento cuestionara el estilo de la caseta instalada, bien porque pueda asemejarse a un restaurante bien por encuadrarse entre las discocasetas, un tipo de carpa que ha ido en aumento en los últimos años a pesar de los intentos por evitar su presencia en El Arenal. En cuanto a los restaurantes, también fue evidente que en el recinto hay claros ejemplos. Todo queda a expensas del juicio de los técnicos encargados de analizar las 113 carpas que hay montadas. Entre las jornadas de hoy y mañana llegará el balance del primer fin de semana y, por tanto, el momento de los apercibimientos de las casetas e incluso de los cierres de algunas de ellas en el caso de que incumplan gravemente el reglamento. También se vio a jóvenes haciendo botellón, aunque la lluvia desanimó seguramente a muchos de ellos y no se vieron tantos como en otras ocasiones.

Así transcurrieron, con lluvia pero con buenos ánimos de los cordobeses, las primeras horas de una Feria que muchos ciudadanos esperaban con ansia. Desde hoy y hasta el próximo domingo 31 todo está preparado pues para echarse a El Arenal y disfrutar de esta fiesta única. Llueva o no llueva.
Córdoba - Mayo festivo

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