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Gloria al filo de las medianoches
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Gloria al filo de las medianoches
La postrera victoria del Córdoba en el minuto 113 de la eliminatoria alegra a una ilusionada hinchada que espera grandes logros · Ambientazo para la fecha y la hora
Toni Cruz · Raúl Díaz / Córdoba | Actualizado 02.09.2010 - 05:02Es como enrolarse en un barco que no se sabe a dónde puede llevar. En Córdoba la Copa es algo que se podría vivir con el lógico pragmatismo de quien siente los toros desde la barrera. Desde los cuartos de final del año 2001-2002, este trofeo no ha deparado demasiados momentos para el recuerdo colectivo. De euforia.
Bueno, sí, el año pasado el Betis hincó las rodillas de manera sorprendente en su propio estadio, pero en El Arcángel no se pasaba una ronda desde la 2004-2005. Paradójicamente, el rival que luego cercenó el sueño fue un Numancia que entonces estaba en Primera División.
Seis años después, varios factores coincidieron en un tótum revolútum gracioso. Lo único que cambió -afortunadamente- fue el tanteo final. Ahora como entonces la hinchada respondió mucho mejor que si se tratara de un partido de Liga. Tal vez sea la del Córdoba una de las pocas aficiones que asume con entereza este torneo tan minusvalorado. Que ayer se dieran cita más de 7.000 aficionados en las gradas del estadio ribereño es una fantástica noticia. Más aún su actitud: Incondicional, paciente, ilusionada... Se les aturrulla la boca recitando de carrerilla el plantel que les va a dar muchas alegrías, pero tienen hueco igualmente para entonar sus cánticos favoritos (si es contra portero y árbitros, con más fuerza).
También les cabe en la boca el correspondiente bocadillo de morcón, lomo ibérico o mortadela de Bolonia. Poco o nada deconstruido, pero todo con mucho fundamento. Alguna (y alguno) que no quería romper la dieta se conformaba con una modesta medianoche. Con pavo.
Eso en el gallinero, porque en los nuevos palcos VIP, donde el forro y el fondo son dorados, no pegaba nada el papel de aluminio y el tufazo a chorizo.
Contábamos que todo se pareció un poco a lo de 2004 menos el resultado. Y así lo fue porque la providencia recompensó al más valiente. Lo hizo cuando ya alguno pensaba en las legañas del día siguiente. Cuando algunos de los angelitos (también había otros que eran diablos inquietos) que vestían con orgullo sus blanquiverdes XXXS dormían en los brazos de sus madres. Entonces, al filo de la medianoche (de las medianoches) Arteaga empujó con la cabeza un gol que rompía unos cuantos años de forzada ley seca. La Copa tiene sentido por noches como las de ayer. Y lo mejor de todo es que, por ellos, el barco seguirá navegando.
Bueno, sí, el año pasado el Betis hincó las rodillas de manera sorprendente en su propio estadio, pero en El Arcángel no se pasaba una ronda desde la 2004-2005. Paradójicamente, el rival que luego cercenó el sueño fue un Numancia que entonces estaba en Primera División.
Seis años después, varios factores coincidieron en un tótum revolútum gracioso. Lo único que cambió -afortunadamente- fue el tanteo final. Ahora como entonces la hinchada respondió mucho mejor que si se tratara de un partido de Liga. Tal vez sea la del Córdoba una de las pocas aficiones que asume con entereza este torneo tan minusvalorado. Que ayer se dieran cita más de 7.000 aficionados en las gradas del estadio ribereño es una fantástica noticia. Más aún su actitud: Incondicional, paciente, ilusionada... Se les aturrulla la boca recitando de carrerilla el plantel que les va a dar muchas alegrías, pero tienen hueco igualmente para entonar sus cánticos favoritos (si es contra portero y árbitros, con más fuerza).
También les cabe en la boca el correspondiente bocadillo de morcón, lomo ibérico o mortadela de Bolonia. Poco o nada deconstruido, pero todo con mucho fundamento. Alguna (y alguno) que no quería romper la dieta se conformaba con una modesta medianoche. Con pavo.
Eso en el gallinero, porque en los nuevos palcos VIP, donde el forro y el fondo son dorados, no pegaba nada el papel de aluminio y el tufazo a chorizo.
Contábamos que todo se pareció un poco a lo de 2004 menos el resultado. Y así lo fue porque la providencia recompensó al más valiente. Lo hizo cuando ya alguno pensaba en las legañas del día siguiente. Cuando algunos de los angelitos (también había otros que eran diablos inquietos) que vestían con orgullo sus blanquiverdes XXXS dormían en los brazos de sus madres. Entonces, al filo de la medianoche (de las medianoches) Arteaga empujó con la cabeza un gol que rompía unos cuantos años de forzada ley seca. La Copa tiene sentido por noches como las de ayer. Y lo mejor de todo es que, por ellos, el barco seguirá navegando.
GALERÍA GRÁFICA
Las imágenes del Almería-Córdoba
Lucas Alcaraz le ganó la partida a Paco Jémez como más duele, a balón parado y en el descuento. La estrategia de Lucas (2-1).






