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Arteaga, en la recta final

El extremo sevillano completa su primer entrenamiento con el grupo desde su lesión el 29 de diciembre y recibe el alta médica · Su concurso ante el Elche está muy díficil, aunque dependerá de sus sensaciones

Cisco López / Córdoba | Actualizado 24.02.2010 - 05:02
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Pepe Díaz dialoga con Arteaga durante el entrenamiento de ayer en la Ciudad Deportiva.

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David Pérez Arteaga ya es uno más en la dinámica de entrenamientos del Córdoba. El extremo sevillano, de baja desde el 29 de diciembre -sufrió un edema con lesión grado I-II en el recto anterior de su pierna izquierda-, completó ayer su primera sesión de trabajo al mismo ritmo que el resto de sus compañeros y acto seguido recibió el alta médica por parte de los servicios médicos del club. Eso sí, su concurso en el duelo del domingo ante el Elche es muy complicado tras casi dos meses de inactividad, aunque dependerá en gran medida de las sensaciones que tenga el futbolista en el transcurso de la semana.

El volante zurdo, que el pasado jueves sólo pudo hacer carrera continua y algunos ejercicios sin balón tras recibir el visto bueno de los servicios médicos, ayer trabajó con total normalidad. Incluso participó en el partidillo dispuesto por Lucas Alcaraz para cerrar el primer entrenamiento semanal con vistas al próximo compromiso liguero. Aunque acabó algo cansado, una situación normal tras tanto tiempo parado, el jugador manifestó que "lo mejor es que no me he resentido y no tengo ningún dolor".

La recuperación de Arteaga es la mejor noticia que podía recibir el cordobesismo. Hasta su lesión, en vísperas de la jornada 18 -la primera de 2010-, el sevillano era el principal caudal de juego ofensivo de un equipo al que le cuesta un mundo llegar con claridad al área enemiga. De hecho, el zurdo sigue siendo el segundo máximo realizador cordobesista con tres dianas -todas logradas al calor de El Arcángel, ante el Nàstic (1-1), el Salamanca (2-0) y el Hércules (1-1)-, sólo superado por un Pepe Díaz (10 tantos) que también ha echado de menos la ausencia de su mejor asistente.

Tras participar en 16 de las primeras 17 citas ligueras -sólo estuvo ausente en la visita a la Real Sociedad en Anoeta como consecuencia de la expulsión por doble amarilla vista una semana antes ante el Nàstic de Tarragona-, la baja de Arteaga ha coincidido con el estancamiento de un Córdoba al que empieza a hacérsele demasiado largo el campeonato. En los ocho partidos que se ha perdido el habilidoso extremo, el conjunto de Lucas Alcaraz apenas si ha podido sumar nueve puntos -dos victorias, tres empates y tres derrotas-, con un balance de 4 goles a favor y 8 en contra.

La temporada se torció para Arteaga en el regreso a los entrenamientos tras el parón navideño. El jugador se dañó el cuádriceps y, tras una primera exploración, se estimó que estaría unas tres semanas de baja. Al final, la recuperación ha sido bastante más lenta que lo previsto inicialmente y ya va para dos meses de inactividad. El inquilino de la banda izquierda del CCF no está dispuesto a forzar, consciente de que una recaída puede dar al traste con lo que resta de temporada, por lo que su participación el domingo (El Arcángel, 17:00) en el choque ante el Elche sólo dependerá de cómo se vaya encontrando él a medida que acumule entrenamientos. Pero no será nada fácil que pueda jugar unos minutos, dado que la lesión es en su pierna de golpeo.

De lo que no hay ninguna duda es de que su recuperación es clave para que el Córdoba recobre las buenas sensaciones mostradas durante gran parte de la temporada. Su recambio natural en el costado zurdo, José Vega, no ha sido capaz de aprovechar su ausencia a pesar de las numerosas oportunidades de las que ha dispuesto. Tanto es así que el jerezano se ha visto desplazado en las últimas dos jornadas al banquillo por el argentino Lizio, una solución de emergencia ante la acumulación de bajas en el centro del campo. E, incluso, el pasado domingo en Balaídos, ni siquiera ingresó en el terreno de juego cuando el ex del River Plate fue sustituido; Alcaraz prefirió situar como volante zurdo a Jorge Luque -no es la primera vez que lo hace-, un mediocentro organizador... diestro.

Y es que el peso específico de Arteaga en este Córdoba es ahora mismo irremplazable. Ya sea por su capacidad para el desborde -aún sin ser el que sorprendió a todos en su primera campaña como cordobesista-, su verticalidad o su participación en las jugadas a balón parado. Por eso el regreso del Rey David se espera con tanta ansia entre todo el cordobesismo.
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