Azares de un articulista

Al cumplirse 50 años de la muerte de Julio Camba, Pepitas de Calabaza recupera la selección que el propio escritor hizo de sus mejores trabajos.

Manuel Gregorio González | Actualizado 21.03.2012 - 10:12
zoom


Julio Camba (Vilanova de Arousa, 1882 - Madrid, 1962).

Share
Mis páginas mejores. Julio Camba. Prólogo de Manuel Jabois. Pepitas de Calabaza. Logroño, 2012. 304 págs. 19 euros.

Poco después de su muerte, González-Ruano escribió que a Camba nunca le había interesado nada, ni las personas ni las cosas, salvo quizá la buena mesa y las cuestiones culinarias. La propia biografía del escritor gallego, obstinado solitario, huésped habitual del Palace, así parece indicarlo. No obstante, Ruano hace una precisión a tan devastadora evidencia: no conocía si Camba siempre fue así o si en su juventud hubo alguna decepción, algún dolor lejano, que le inclinara a esa extraña y feroz misantropía. El hecho es que en Camba se combinan un humorismo ponderado y una inteligencia fina, distante, hiperactiva. También un paradójico interés por las costumbres ajenas y los errores propios. En este sentido, Camba no deja de ser un cínico heredero del 98. Aquel dolor de España, Camba lo transforma en una crítica del casticismo, de su fatua vulgaridad y las seculares hambres españolas.

Freud, que escribía por aquellas fechas, las primeras del XX, señaló que el humor es una forma de decir lo indecible. Esto es, que el humor es una forma de tragedia. Hay mucho de eso en Camba. En Camba está la tragedia de ser español, la desgracia de ser periodista y el hecho adverso, comúnmente penalizado, de ser inteligente. Bien sea por su temprana vinculación al anarquismo, bien por su giro conservador y su final acomodo en el franquismo, Camba es una figura solitaria, un guante impar, incesante viajero, de difícil adscripción a una bandería concreta. Aún así, es esta última deriva veterofranquista la que ha determinado resueltamente su olvido. A lo cual debe añadirse su frágil condición de articulista. En literatura, si no se es novelista, no se es nada. Esto le ocurrió a Larra, le ocurrió a Chesterton, le ocurrió a Bécquer, así como a una buena porción de escritores del XX. Camba fue uno de ellos. El articulismo, género de la modernidad junto con el ensayo y el poema en prosa, no basta sin embargo para alcanzar la condición de literato. De igual modo sucede con la crítica: toda la gran literatura desplegada en este género por Baudelaire, Poe, Borges, Azorín, Proust, Barthes, Foucault, Vargas Llosa, etcétera, no parece concluyente si no se acompaña de una obra de ficción. Camba, no obstante, fue sólo un escritor de periódicos, como le gustaba definirse a César González-Ruano. Y es en la tribuna de los diarios donde aquilató su breve y menesterosa fama.

Al cumplirse medio siglo de su muerte, la editorial riojana Pepitas de Calabaza ha tenido el acierto de editar Mis páginas mejores. Páginas donde Camba seleccionó los textos que, a su juicio, componían lo más interesante de su obra y donde quedan fuera, necesariamente, centenares de artículos de infalible pericia. En todos ellos, los incluidos y los exentos, el autor gallego describe la modernidad con cierto pesimismo irónico, así como se ocupa de otro saber poco frecuentado en España: la re coquinaria de Marco Apicio; el arte de Vatel y de Brillant-Savarin, gastrónomo y jurisperito. Baste mencionar dos de sus libros más conocidos, La ciudad automática y La casa de Lúculo, para demostrar este doble interés de Camba en la estrepitosa mecanización del mundo y la ignorada ciencia de los fogones. Es ahí donde Nueva York se le aparece a Camba como un fabuloso mecano, urgente y monetizado, en el que el hombre es un producto más de la gran industria y las economías de escala, y donde la cocina se declara hija de la precisión, la exactitud y el escrúpulo. Vale decir, de la imaginación pausada y el rigor científico.


Camba muere el 28 de febrero de 1962, y un año después González-Ruano decretaba ya su inevitable olvido, no sin antes preguntarse por el misterio de su inquieta, de su recelosa y esquiva condición humana. Diecinueve años más tarde, el 28 de febrero de 1981, muere Álvaro Cunqueiro. Más allá de la fecha luctuosa, en ambos se da un extraño número de coincidencias. Camba y Cunqueiro fueron gallegos de nación, articulistas de fama y propietarios de un humor de inusitada y cordial inteligencia. De igual modo, ambos dedicaron a la gastronomía páginas perdurables en un país ignorante de dicha materia, y cuya cocina "está llena de ajo y de preocupaciones religiosas". Otra casualidad quiere que Camba y Cunqueiro disfrutaran de un perentorio olvido tras su muerte. Un olvido de naturaleza política, contagiado al ámbito de lo literario. Sirvan, pues, estas páginas, Mis páginas mejores, como discreta recuperación de un irónico y fecundo magisterio.
0 comentarios

Menéndez Salmón, tras anunciarse el fallo del jurado. / EFE

Pie de foto

La literatura "incómoda" de Menéndez Salmón gana el Biblioteca Breve

El escritor asturiano logra el galardón con 'El Sistema', una distopía en la que se pregunta "hacia dónde vamos como colectividad".

El escritor José Manuel Caballero Bonald, en una entrevista reciente./Juan Carlos Vázquez

Pie de foto

Caballero Bonald consigue el premio Francisco Umbral al Libro del Año

El autor jerezano es reconocido gracias a la publicación de su último poemario, titulado 'Desaprendizajes'. Es la primera vez que este galardón recae sobre un trabajo de poesía.

El legado empresarial, social, literario y humano de José Manuel Lara Bosch reviste, en el primer aniversario de su muerte, una intensa actualidad.
Escritores del sello destacan que el empresario también poseía una visión "romántica" de su oficio.
ARTÍCULOS DE

Blas Infante (Casares, 1885 - Sevilla, 1936), ideólogo esencial del andalucismo y autor del 'Ideal andaluz'.

Pie de foto

Este territorio por hacer

El Centro de Estudios Andaluces publica una nueva edición de 'Ideal andaluz' de Blas Infante, la obra en la que terminó de encauzar su pensamiento.

El escritor Antonio Muñoz Molina. / EFE

Pie de foto

Antonio Muñoz Molina: "Me parece un milagro que se me ocurra una novela"

El autor celebra los 30 años de la publicación de 'Beatus ille', su primera novela, y los 25 de 'El jinete polaco', con la que ganó el Planeta

Isabel Oyarzábal (Málaga, 1878 - México DF, 1974) y Alexandra Kollontai (San Petersburgo, 1872 - Moscú, 1952).

Pie de foto

Dos mujeres para un siglo

Ediciones del Genal rescata la biografía de la embajadora soviética Alexandra Kollontai que la escritora y diplomática malagueña Isabel Oyarzábal alumbró tras conocerse ambas en 1936.

Autora: M. J. López

Pie de foto

Libros para releer 2015

Nuestros críticos y otros cómplices literarios proponen sus lecturas más gozosas de la última cosecha editorial.

El escritor barcelonés Víctor del Árbol, a la izquierda, recibe el 72 Premio Nadal de novela de manos del editor Emili Rosales. / EFE

Pie de foto

El Premio Nadal consagra al autor 'superventas' Víctor del Árbol

El escritor barcelonés, que fue 'mosso d'esquadra', triunfa con 'La víspera de casi todo'. El periodista Lluís Foix logra el Josep Pla por sus memorias periodísticas 'Aquella porta giratoria'.