Los tres menores acusados de quemar a un indigente en Lucena dicen que fue "un juego"

  • La Fiscalía solicita para cada uno de ellos cinco años de internamiento en un centro

"Todo fue un juego con fatales consecuencias". Éste fue el principal argumento de los tres menores acusados de quemar a un indigente tras rociarlo con disolvente y grabarlo con un móvil el 18 de octubre de 2007 en Lucena (Córdoba).

La abogada del principal acusado en la causa, Juana María de la Rosa, aseguró ayer tras la celebración del juicio -que fue a puerta cerrada- que los hechos "no fueron intencionados" y que sólo quisieron gastar una broma a la víctima. Añadió que "se les fue de las manos, pero que en ningún momento tuvieron intención de matar". La letrada precisó que su cliente -el joven que supuestamente provocó el incendio mientras otro grababa y un último vigilaba- subrayó desde un primer momento que se trató de gastar una broma al fallecido, prendiendo fuego en el exterior de su vivienda.

La defensa plantea los hechos como un homicidio imprudente, mientras que la Fiscalía los califica de asesinato y pide cinco años de internamiento para cada uno de ellos. También apuntó que la chica mayor de edad que facilitó a los menores el disolvente y les propuso la idea de prenderle fuego -que se prevé que sea juzgada en las próximas semanas en otro procedimiento diferente al tener más de 18 años- "sufre un retraso mental y cada vez que declara lo hace de forma distinta, tendiendo incluso a la fantasía".

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