Un maltratador es condenado a vivir seis años fuera de la provincia

  • La Audiencia lo envía también durante un periodo de tres años a un centro de desintoxicación para alcohólicos

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Un hombre acusado de maltrato y de intentar matar a su esposa ha sido condenado a vivir seis años y medio fuera de la provincia de Sevilla, además de quedar internado durante tres años en un centro de deshabituación de alcoholismo que no podrá abandonar sin permiso del tribunal.

La Sección Cuarta de la Audiencia de Sevilla condena además a este hombre, de 50 años e identificado mediante las iniciales J. D. T., a no establecer ningún tipo de contacto "escrito, verbal, visual, informático o telemático" con su esposa durante el mismo periodo de tiempo y a que la indemnice en 8.000 euros por las lesiones y secuelas derivadas del intento de homicidio que sufrió y de varios años de maltrato habitual.

La sentencia, a la que ha tenido acceso Efe, explica que el acusado se casó en el año 1997 con M. C. V. V. y tuvo con ella dos hijos, pero desde el comienzo del matrimonio le hizo objeto de "maltrato físico y psíquico" con empujones, tirones de pelo, frases humillantes y tirándole la comida a la cara.

Esta situación se agravó cuando el acusado fue declarado incapaz para su trabajo, en el año 2003, como consecuencia de su adicción al alcohol, dependencia que además se agravó como consecuencia de su retirada de la vida laboral.

J. D. T. ha sido condenado a 23 meses de prisión por un intento de homicidio ocurrido sobre las 10:15 del 8 de febrero de 2007, cuando trató de apuñalar dos veces a su esposa con un cuchillo de 19 centímetros de hoja, la primera vez dirigida al pecho aunque la víctima interpuso el brazo y recibió allí la herida, y la segunda dirigida al abdomen aunque sólo lo rozó porque el acusado fue desarmado por uno de sus hijos.

Además, los jueces le imponen otros 15 meses de cárcel por un delito de maltrato doméstico habitual. Junto a las condenas de cárcel, la sentencia le impone el ingreso en un centro de rehabilitación para alcohólicos por un tiempo máximo de tres años, algo que considera necesario dada "la peligrosidad derivada de la anomalía psíquica" del acusado, con la precisión de que no podrá ser dado de alta sin autorización del tribunal.

La sentencia afirma que, fruto del maltrato recibido, la mujer sufre "fuertes consecuencias psicopatológicas como sentimiento de culpa, baja autoestima, sumisión y fuerte dependencia emocional hacia el acusado".

La víctima del delito se acogió en el juicio a no declarar contra su marido, pero la sentencia dice que la "existencia y habitualidad" de los malos tratos quedó patente en el juicio, especialmente por la declaración de un hijo de 28 años, quien manifestó que su padre chillaba, insultaba y "hacía de todo" a su madre.

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