El instinto frente a la anestesia

  • El periodista Enric González habló de la crisis del sector en el homenaje que se realizó a los diputados y periodistas que trabajaron por la libertad de expresión y de prensa durante la Constitución de 1812

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Balleneros, periodistas, mineros del carbón. Los redactores deberíamos estar ahí, en alguna casilla destinada a profesiones en vías de extinción, con un puesto de honor dedicado a la prensa escrita. Que la situación es tenebrosa en un gremio como este, de mala fama y peor conciencia, no es una opinión: lo cantan las cifras. En el último Informe sobre la Profesión Periodística, que presenta la FAPE esta semana, se define número a número lo que ha sido el "hundimiento del sistema español de medios" en los últimos cinco años.

"Bueno, conviene pensar que hace doscientos años estábamos un pelín peor", comentaba Enric González nada más llegar al Oratorio de San Felipe Neri. La marcha de Enric González de El País -decisión que explicó "con vergüenza" en un artículo para Jot Down- fue uno de esos detalles que ponen en evidencia el tamaño del desmoronamiento. El periodista acudía ayer a la cita organizada por el Consorcio del Bicentenario, la Federación de Asociaciones de Periodistas de España y la APC para homenajear a los periodistas y la Constitución de 1812 y hablar sobre el estado (la depresión) del sector.

Una crisis que, para González es doble y afecta, por un lado, al ejercicio de la profesión; y por otro, a la industria: "La crisis de la prensa -explicó el periodista- está vinculada a la crisis general y al fracaso del modelo de negocio frente a las nuevas tecnologías. La reacción natural es decir que las empresas lo han estado haciendo fatal y que el sector está moribundo a base de despidos y precariedad. Pero lo cierto es que algo habremos hecho mal nosotros: y lo que hemos hecho es dedicarnos a anestesiarnos para no buscarnos muchos problemas".

"A lo largo de estos años, se han ido amontonando diversas burbujas -continuó-. Y hay que preguntarse cómo hemos podido ser tan poco cívicos ante tanta evidencia y escribir al compás de lo que martilleaban las páginas de los periódicos o las pantallas de televisión. Cómo podíamos creer que esto podía ser eterno y que no pagaríamos por ello. Han rebajado nuestras exigencias y nuestra integridad y hemos sido víctimas de las circunstancias como los demás".

Para González, "al igual que políticos y banqueros, y parte de la judicatura, los periodistas hemos estados anestesiados, y si ahora estamos atravesando un mal momento es también por nuestra culpa: la obligación del periodista es molestar, el político está abocado a levantar continuamente compromisos; el periodista, no".

Y si los periodistas han sido soberbios y complacientes, también lo ha sido su industria: "Y ahora, parece que para recuperar algo de terreno, lo tenemos que seguir haciendo todo igual que antes pero sin dinero. Y dudo que sobrevivan muchos de los medios actuales, de los que ahora está en marcha, ya que las empresas periodísticas tienen esta tendencia a hacer más o menos lo contrario de lo que dicen en sus editoriales. Hemos vivido una farsa y ahora toca purgar y pensar cómo puede ser el futuro".

Enric González coincide con muchos al señalar que el principal problema no es tanto la cultura del "todo gratis" como que "en España muy especialmente, se haya renunciado a la prensa de calidad: las mejores publicaciones, por ejemplo, The Economist, no están sufriendo gravemente la crisis. Pero aquí la información no sólo pasaba por el prisma de la empresa, sino que se daba fragmentada tal vez por no buscar problemas o por no parecer idiotas... Quien resistía e insistía y decía lo que pasaba, era visto como un aguafiestas".

Y aun así, advirtió, el periodismo necesita una industria del periodismo. No vale un "periodismo ciudadano" que confunda "el hecho con la información y que te pueda explicar el qué, pero no por qué ocurren las cosas, ni las consecuencias de un hecho. Y los blogs -apuntó- se pierden en la cacofonía, se fragmentan las voces y se termina perjudicando a la auténtica información".

"Yo soy muy pesimista respecto a lo inmediato: creo que lo peor de esta crisis no se ha visto aún -prosiguió González-. Sí que creo que el diario genérico no tiene sentido y que la prensa del futuro ha de volcarse en lo que conocemos como información instintiva: volver a la realidad, luchar contra la fiscalización del poder, hablar de personas y de hechos con honestidad y sinceridad".

"Me resisto a hablar de ética pero sí que creo que las empresas deberían hacer más caso al espíritu profesional de los periodistas: hace falta que el producto tenga coherencia con el soporte. Tras esto -recordó Enric González, abarcando con la vista el oratorio- vino un siglo lamentable, pero se ha llegado más o menos a lo que se decía. Del mismo modo, la crisis no se llevará por delante derechos fundamentales, pero el ciudadano que se olvida de defender sus libertades tampoco merece ser periodista".

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