La juez imputa al prófugo de Bujalance el delito de asesinato

  • El detenido, en prisión incondicional, alega que actuó en defensa propia · La Guardia Civil le acusa de otros 25 delitos desde su fuga de la cárcel en 2006

Casi tres años después de su fuga de la cárcel, Rafael Hidalgo Castro, alias Rafi, regresó ayer a prisión. La titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Montoro decretó una orden de prisión incondicional después de escuchar el testimonio del ya ex prófugo más buscado y peligroso de Córdoba. La juez imputa a Rafi de un delito de asesinato por la muerte en Bujalance de José Reyes González, otro de tenencia ilícita de armas y un tercero de atentado contra la autoridad.

Rafi, que mostró una actitud chulesca y desafiante a su llegada a los Juzgados de Montoro, donde incluso le lanzó sonoros besos a los periodistas que esperaban en la puerta, confesó los hechos, pero alegó que actuó en defensa propia, según explicó su abogado defensor, Francisco Poyatos. De hecho, el acusado insistió en que disparó de forma fortuita, sin ninguna intención de matar y que incluso pensó que la bala tan sólo había rozado la cabeza de José Reyes González. Sin embargo, la juez -que mantiene sobre el caso el secreto de sumario- le dio poca credibilidad a esta versión y ordenó su ingreso en prisión por un delito de asesinato.

En su confesión policial, Rafi aseguró que el día de los hechos por la mañana -el pasado 9 de noviembre- hubo una discusión entre miembros de su familia y del entorno del fallecido, del que aseguró que lo conocía y quería como a un padre, pues su relación se remontaba a la infancia. Según el acusado, la familia de José Reyes acudió a casa de su madre de forma violenta y, para defenderla, bajó con una pistola en la mano y que no pudo impedir la tragedia.

Rafael Hidalgo Castro acudió a los Juzgados entre fuertes medidas de seguridad y acompañado en el furgón policial por Rafael P. M., el dueño del piso de Andújar (Jaén) en el que fue detenido el pasado viernes por la Guardia Civil. Rafael P. M., de 40 años, también compareció ante la juez, que ordenó su libertad provisional después de imputarle un delito de encubrimiento, según explicó en las puertas de los juzgados el propio acusado.

Además del delito de asesinato, Rafi está en prisión por tenencia ilícita de armas, ya que en el momento de su arresto la Guardia Civil halló en su poder dos armas de fuego: un revólver del calibre 22 con el que se sospecha que cometió el crimen y una escopeta de caza. Aparte, se le imputa un tercer delito de atentado contra la autoridad, ya que el 18 de noviembre en una casa de campo en Andújar, antes de escaparse de una pareja de la Guardia Civil que incluso le había puesto las esposas, golpeó a un agente.

Rafi no sólo tendrá que rendir cuentas por estos tres delitos, sino que en los próximos días le espera un constante ir y venir a los juzgados tanto de Montoro como de Andújar como a la Audiencia Provincial de Córdoba. De hecho, sobre él pesa una orden de busca y captura por un quebrantamiento de condena. Rafael Hidalgo Castro huyó de prisión en febrero de 2006, durante un permiso de sólo ocho horas que le fue concedido para visitar a su madre. Aparte, la Guardia Civil le imputa otros 25 delitos cometidos en los dos años y medio en los que ha estado en fuga. La mayoría los habría cometido en la localidad de Bujalance y casi todos se refieren a robos sin violencia, aunque también le constan acusaciones de delitos de amenazas.

La familia de la víctima rechazó con contundencia la versión de los hechos que ofreció Rafi. El director de la Federación de Asociaciones Culturales Cristianas de Andalucía (Facca), Luis Guillermo Cortés, replicó que el sospechoso cometió el crimen "a sangre fría" y que hay una docena de testigos que lo afirman, aunque no han decidido si se personarán como acusación particular.

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