Francisca Sánchez Jiménez. Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad de Málaga

"Si destruimos lo hecho estamos condenados a ser un país de pandereta"

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"Los recortes echan a los investigadores jóvenes y aburren a los séniors". La catedrática de Bioquímica de la Universidad de Málaga Francisca Sánchez no oculta el dolor que le produce ver cómo se destruyen "décadas de esfuerzo". "Se ha invertido mucho y se ha ganado prestigio. Si nos lo cargamos volveremos a estar condenados a ser un país de pandereta".

Francisca Sánchez dirige el grupo Bases Moleculares de la Proliferación Celular, compuesto por cuatro científicos principales y una veintena de investigadores que desarrollan en la actualidad ocho proyectos relacionados con los sistemas y redes metabólicas, angiogénesis, bioinformática y transducción de señales en cáncer. Desde que comenzaron los recortes esta plantilla se ha visto reducida en un 25%.

La línea de sistemas y redes metabólicas que capitanea Francisca Sánchez ha sufrido en este tiempo una caída del 50% en su presupuesto y, lo que es peor, parte del dinero comprometido no llega. En la actualidad el Gobierno central y la Junta de Andalucía le adeudan 200.000 euros, parte de ellos desde 2010. "La Universidad de Málaga nos ha adelantado algunas de estas cantidades. Si no lo hubiera hecho habría tenido que parar la activad del laboratorio", resume.

El problema agregado es que a la universidad le queda poco margen de maniobra. Durante los últimos dos cursos ha vaciado su hucha adelantando fondos comprometidos con los grupos de investigación por otras Administraciones.

Francisca Sánchez, responsable de la unidad local del centro de enfermedades raras del Instituto de Salud Carlos III (el brazo investigador del Ministerio de Sanidad) y la mujer más citada de Málaga en publicaciones científicas, contempla cómo cada día "tenemos más clases, menos dinero y más burocracia. Nos faltan horas para mantener el ritmo de producción", resalta. De hecho, tiene previsto trabajar parte de las fiestas de Navidad, lo hizo también en el puente de la Constitución y en agosto.

Su conclusión es que "se desprecia el valor de la investigación. Estamos tirando el esfuerzo de las generaciones que han levantado la ciencia en España y la ilusión de muchos jóvenes. Es una tragedia". "Durante los últimos 33 años se ha construido esta Facultad hasta hacerla productiva y competitiva. "Y, ahora, que ha llegado el momento de rentabilizar ese esfuerzo, vemos que se puede destruir todo lo hecho". Desde su punto de vista, recortar en investigación después de décadas de inversión equivale a retirarse de la Eurocopa justo cuando el equipo llega a cuartos de final. La única diferencia reside en que la sociedad no permitiría nunca que eso sucediera en el fútbol y, sin embargo, lo tolera con la ciencia "porque la visión a largo plazo es como la inteligencia emocional, una propiedad que escasea y no se cultiva".

Cree que ha llegado el momento de que este país decida qué quiere ser: si un sucedáneo de las Vegas y Miami (juego, sol y playa) o algo parecido a California (Silicon Valley). "Si preferimos ser Las Vegas-Miami, vamos por buen camino".

La catedrática también hace un llamamiento a la comunidad científica para que se movilice y haga ver a la sociedad el valor de la ciencia. Y por primera vez, después de décadas, empieza a pensar que no hizo bien en regresar tras una estancia posdoctoral en la Universidad de California. "Volví porque prefería vivir en un sistema más empático desde el punto de vista social y ahora, que por edad puedo necesitarlo, veo que, como la inversión en ciencia, también está en peligro".

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