El encanto de una serranía

Verdades, mitos y leyendas del Tajo de Ronda

  • Una ruta por los puentes y paisajes que cruzan el río Guadalevín a su paso por Ronda, la cuarta ciudad más turística en Andalucía

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Ronda se ha convertido en los últimos años en la cuarta ciudad más turística de Andalucía. Y es que, no en vano, esta pequeña ciudad del interior tiene un montón de cosas que ver, desde baños árabes, castillos, iglesias y palacios hasta pinsapos, jardines principescos... Tantas cosas que sería imposible hacer una buena guía turística en tan sólo estas dos páginas, por lo que este  reportaje se propone recuperar sólo una pequeña parte de la grandeza de Ronda, aquella que es bañada por las aguas del Tajo, e invitar, a aquel que tenga la suerte de aún no conocer este lugar, a que se lleve por sí solo una gratísima sorpresa enundía de paseo. El Tajo de Ronda es el paraje mas visitado de toda la provincia de Málaga, la cima visual de una ciudad que parece colgada del cielo. Se trata de una garganta de casi cien metros de profundidad excavada por el río Guadalevín sobre la que se alza, entre otros, el Puente Nuevo, el verdadero emblema de esta ciudad serrana, objeto de culto de innumerables artistas y poetas. Construido entre 1751 y 1793 por el arquitecto M. de Aldehuela y dirigido por J. Díaz Machuca, más de 40 años hicieron falta para construir este  puente de 70 metros de largo y 98 metros de alto, debido a la peligrosidad del terreno. Tal es su belleza que cuenta la leyenda que Aldehuela murió al arrojarse al Tajo de Ronda desde el puente,  para evitar así construir un puente que lo superara en belleza, o por suponer, quizás, que nunca podría volver a construir algo tan sublime.

Esto es sólo una historia más de las que se nutre la ciudad de Ronda, pero sin duda, el puente, punto estratégico del lugar, es de extraordinaria belleza. Construido en forma de acueducto con sillería de piedra, a lo lejos, su estructura a base de arcos de medio punto deja abiertos tres ojos que nos permiten intuir una primera instantánea de la ciudad que aguarda. Su recorrido sirve para unir los dos barrios más importantes de Ronda: la Ciudad (de origen árabe) y el Mercadillo, mientras que desde él podemos contemplar otras maravillas rondeñas: las Casas Colgantes que se asoman a las dos orillas del gran corte y miran desde arriba la pronunciada cuesta que baja hacia los baños árabes. La Casa del Rey Moro es una de las más famosas. Se trata, en realidad, de

una casa palacio datada del siglo XVIII y formada en su interior por una estructura irregular y laberíntica, repleta de escaleras y pasillos. En los días del invierno, desde el puente, la naturaleza presenta su cara más abrupta, una cara que a más de uno puede atemorizar, pues la profundidad del vacío, los salientes de las rocas y la fuerza del viento han dado a este sitio su particular leyenda negra, contando con un gran número de suicidios cada año, tanto de oriundos como de foráneos que eligen este romántico paraje para perecer. De hecho, el mismo Orson Welles

también eligió este rincón del mundo para el descanso eterno, pues, según expresó en su testamento, eligió ser enterrado en suelo rondeño

y en un pozo de la finca de Antonio Ordóñez reposan sus cenizas.

En el Tajo de Ronda la magia es inagotable. Hay días en los que el viento sopla tan fuerte que incluso llegan al puente algunas gotas de agua del río del fondo del Tajo; por eso, en Ronda se dice que “aquí a veces lluevepara arriba”. Y ahí no acaba todo. Abandonando ya el puente, pero no el río, Ronda nos ofrece un impresionante paseo por el borde del barranco, hasta llegar al famoso Balcón del Coño, llamado así porque mucha gente, al asomarse al abismo desde el aéreo mirador, suelta dicho exabrupto antes de echarse hacia atrás. Si a pesar del vértigo nos atrevemos a mirar, quizás nos sintamos un poco menos terrenales pues podemos comprobar que los pájaros vuelan a los pies de los que se asoman al Tajo.

Después del recorrido por las alturas, toca bajar al fondo del Tajo por la larga escalera que usaban los árabes para bajar el ganado y para llegar hasta los molinos.Un recorrido muy agradable en busca de los otros puentes que flanquean el Tajo que nos llevará a disfrutar de la ciudad como auténticos peregrinos, más allá de las calles más típicas del casco antiguo, que, sin duda, requieren ser también visitadas. 5 kilómetros de extensión accesibles para toda la familia que parten desde la Plaza del Campillo, antigua entrada a Ronda por una de las zonas más inaccesibles, y que continúa por viejos caminos empedrados. En el trayecto encontramos, entre otras cosas, el mirador de la Puerta de Cristo, otra antigua entrada de la ciudad que aún pervive en pie, y desde la que se contempla una espectacular vista del Puente Nuevo. Por la sinuosa senda que parte de este arco, nos encontramos la lo lejos los restos de los antiguos molinos de harina y batanes. Continuamos nuestro recorrido por la vereda que llega hasta el Puente Viejo, cuya construcción data de 1616. Consta de un solo arco de 10metros de diámetro y mide 30 metros de longitud por 5 de ancho. Finalmente llegamos al Puente Romano, también conocido con el nombre de Puente de las Curtidurías, otra de las curiosidades de esta ciudad pues, a pesar de su nombre, fue construido en época de dominación árabe. Está situado a la entrada del famoso Tajo de Ronda, en la que fue entrada principal de la ciudad desde el Este a través de la Puerta del Puente, hoy desaparecida, y flanqueado por una torre defensiva también desaparecida, y muy cerca de los Baños Árabes, última parada del río.

Los Baños Árabes de Ronda están considerados entre los mejor conservados de Europa. Construidos a finales del siglo XIII, se emplazaron también junto a la Puerta del Puente siguiendo la costumbre de la época, por la cual los visitantes debían purificarse antes de entrar a la ciudad. Y aquí, justo en la entrada de la ciudad, es donde termina nuestra trayecto bordeando el río  Guadalevín. Apenas 6 kilómetros de un agradable paseo para respirar el embrujo que rodea el Tajo de Ronda, para tomar aire y ponernos a punto para disfrutar el resto de las maravillas que cobija esta ciudad.

Aunque eso será otro día.

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