Varios grajos atacan a los viandantes hasta que la Policía rescata a sus crías del suelo

  • La pareja de grajos, secundada por otros ejemplares de la misma especie, mostraban una actitud agresiva, con constantes graznidos, porque sus crías se habían caído del nido.

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Una pareja de grajos atacó el domingo a varios viandantes, a los que no ha causado lesiones, en una calle del centro de Sevilla y amagó con atacar a cuantos pasaban junto a sus crías, que habían caído del nido al suelo, hasta que la Policía Local las rescató para llevarlas a un centro zoológico.

Los vecinos de la calle Federico Sánchez Bedoya, una de las bocacalles que da a la Catedral de Sevilla, alertaron a la Policía Local tras comprobar cómo una pareja de grajos, secundada por otros ejemplares de la misma especie, mostraban una actitud agresiva, con constantes graznidos, y amagaban con atacar a los viandantes, desde las nueve de la mañana, según pudo comprobar Efe.

A medida que la mañana avanzaba y los transeúntes se hacían más numerosos, los grajos llegaron a tocar en la cabeza a algunos viandantes, ya alertados por los fuertes y constantes graznidos de los pájaros, mientras que otros, como precaución, enrollaban el periódico en forma de canuto, para emplearlo como arma defensiva, antes de atravesar la calle.

Una viandante, a la que un grajo le estropeó el tocado, se lo tomó con humor y, ante los sorprendidos viandantes que se interesaron por si había sufrido algún daño, exclamó: "Quién me lo iba a decir; igualita que Tippy Headren", en alusión a la famosísima película de Alfred Hitchcock "Los pájaros".

Los pájaros se mantuvieron agresivos desde las nueve de la mañana hasta las 11.15, cuando dos dotaciones de la Policía Local llegaron a la calle y cogieron a la cría, operación efectuada por un agente mientras que otro le cubría con la defensa reglamentaria en la mano, ante los amagos de las aves, y otro agente hacía aspavientos con la gorra para ahuyentarlos.

Los policías metieron a la cría en un contenedor, tras lo cual cesaron los amagos de las aves, momento en el que comprobaron que había otra cría más oculta entre las ruedas de los coches aparcados en la calle.

Tras coger a la segunda cría, cesaron los graznidos y los pájaros regresaron a las cúpulas de la Catedral, entre las que deben tener sus nidos y son, de entre la fauna urbana, las aves más respetadas por las palomas.

La Policía Local, hasta el momento, no tiene conocimiento de que nadie haya sido lesionado por las aves, que esta mañana han dado más de un susto.

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