Rafael Ricardi Sale de la cárcel de Topas

  • La única persona que acudió a recogerle para trasladarse en su coche hasta El Puerto, de la que es natural, fue su abogada.

El preso gaditano Rafael Ricardi, encarcelado durante los últimos doce años por una violación no cometida, recuperó esta tarde la libertad tras abandonar el Centro Penitenciario de Topas (Salamanca), cuyas instalaciones dejó tras de sí sobre las 15:20 horas acompañado de su abogada.

El excarcelado, con gesto cansado, barba de varios días y pelo muy canoso que le hacían parecer mayor de los 48 años con que cuenta actualmente, vestía camiseta negra, pantalones piratas de color azul y calzado deportivo y, nervioso, apenas hizo declaraciones a los medios de comunicación, tan sólo para asentir que ahora sí se sentía ya libre, tras serle concedido el tercer grado penitenciario.

La única persona que acudió a recogerle para trasladarse en su coche hasta El Puerto, de la que es natural, fue su abogada, ya que su hija no pudo hacerlo por encontrarse aún convaleciente de una operación de peritonitis.

Por su parte la letrada que le representa aprovechó para agradecer la colaboración prestada en los últimos meses por los medios de comunicación y expresó su deseo de esperar ahora a que sea el Tribunal Supremo el que revoque la condena de 36 años que en su día se le impuso a su patrocinado como autor de una violación ocurrida en 1995 que no cometió.

Una deficiencia visual--sufre estrabismo--que padece fue la que llevó a la víctima a identificarle como su agresor, si bien esta misma peculiaridad es la que presenta un hombre detenido en junio de 2007, Fernando Plaza, cuyo ADN apareció vinculado a dicho delito y a quien se atribuye ahora la comisión de la violación.

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