PSOE y PP se pelean e insultan por su interés por gobernar en Estepona

  • Los socialistas tumban en el Parlamento la iniciativa de los populares de disolver el Ayuntamiento y convocar elecciones · Gracia critica a Arenas por su "poca vergüenza" y éste le pide que lo retire

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El "interés electoral" por el Ayuntamiento de Estepona fue la clave de la bronca, con insulto incluido, que ayer protagonizaron PSOE y PP en la Diputación Permanente del Parlamento -órgano sustituto del pleno durante el periodo vacacional-. Ambos defendieron que su posición favorable o contraria a la disolución del consistorio era por el bien de los esteponeros y la necesidad de dotarles de un gobierno de "manos limpias", tras el escándalo de la operación Astapa. Pero acabaron acusándose mutuamente de que detrás hay otro objetivo. Para los populares, el PSOE quiere mantener la Alcaldía a toda costa; para los socialistas, el PP la ambiciona, confiando en repetir los resultados en Marbella, donde después de la operación Malaya se hicieron con su gobierno.

En esta partida, ganó la mayoría absoluta que el PSOE tiene en la Diputación. Con sus votos rechazaron la celebración de un pleno extraordinario para debatir la proposición no de ley del PP por la que se pediría al Gobierno andaluz que instase al Ejecutivo central a la disolución del Ayuntamiento y la convocatoria de elecciones.

Pero hasta llegar a esta votación -en la que IU se abstuvo-, el debate estuvo jalonado de encontronazos e interrupciones en las argumentaciones de unos y otros. Y el tono del debate se elevó hasta el extremo de alcanzar el insulto, que llegó en el último instante.

En un extrarreglamentario turno de réplica, el portavoz del PSOE, Manuel Gracia, se negó a responder al presidente del PP-A y líder de la oposición, Javier Arenas. "No se lo merece, ¡qué poca vergüenza tiene!". Acto seguido, Arenas le increpó y le pidió que se retractase. Entre el tumulto y los comentarios de un lado y otro, se pudo oír a la presidenta del Parlamento, Fuensanta Coves, lamentándose del "escándalo impropio" que estaban dando.

El primero en calentar el debate fue el PP. Abrió fuego el parlamentario popular Antonio Sanz, que justificó su iniciativa "obligada" de disolver la corporación por "ética y responsabilidad política", por el "elevado número de imputados y encarcelados" y para impedir que el PSOE, en función de su "cálculo electoral" llegue a cerrar un "pacto oculto" con los imputados. Además, ante el paralelismo entre Estepona y Marbella, Sanz aconsejó al PSOE salir de su error, más aún cuando "han mirado para otro lado antes y ahora", en alusión a los expedientes por irregularidades urbanísticas abiertos por la propia Junta y los informes de la Cámara de Cuentas desde 1997.

Para repeler el ataque, el portavoz socialista arremetió contra Arenas. Recordó cómo siendo ministro del Gobierno de Aznar se opuso, precisamente, a la disolución de Marbella. Tampoco pasó por alto los escándalos que han salpicado a los alcaldes populares de Alhaurín (Málaga) y Totana (Murcia), que aún el PP mantiene bajo sus siglas, mientras el PSOE, por su "tolerancia cero" contra la corrupción, ya ha expulsado al regidor y los ediles esteponeros imputados.

Gracia reforzó sus argumentos recordando que sólo seis de los 25 ediles del consistorio están siendo investigados y que, por tanto, hay alternativas para restablecer la normalidad política sin recurrir a una medida tan "excepcional" como es la disolución. Algo que podría suceder la semana próxima, cuando en el pleno convocado en el Ayuntamiento se elija un nuevo alcalde y una nueva corporación, y para el que el PP ya anunciado que presentará candidatura.

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