Una Navidad dickensiana

AMilton Friedman no debía gustarle mucho la Navidad. Qué le vamos a hacer, con lo bien que sientan las hojaldrinas Mata, ese dulce de Alcaudete sólo comparable con las tortas de Inés Rosales. Las de Castilleja de la Cuesta, claro, las legítimas y auténticas.

Fue él, Friedman, quien popularizó como máxima económica la imposibilidad de que haya almuerzos gratis. O meriendas. O cenas. El Nobel de Economía de 1976, defensor del dogma del mercado hasta abogar por dejar al Estado orillado a las funciones de policía, juez y soldado, lo resumió así: nada sale gratis, las ayudas a los sectores en crisis y los subsidios no sólo acarrean costosas deudas y peligrosos déficit que se transforman en injustos impuestos, sino que, además, según él y toda su Escuela de Chicago, no sirven ni para crear empleo ni para mejorar la economía porque esconden efectos perversos.

Una de las características de la Navidad es, precisamente, su aparente gratuidad, por eso triunfan los Magos de Oriente, San Nicolás, Papa Noel y el Olentxero. Económicas son también, aunque en otro sentido, esas películas deliciosamente ñoñas que se reponen ahora. Canal Sur debería retomar la costumbre perdida de TVE y echar el 24 de diciembre ¡Qué bello es vivir!, de Capra. ¿Se acuerdan?

Blanco y negro, la nieve cayendo y George Bailey, tan bueno como el propio James Stewart que lo interpreta, es el hijo que se queda obligadamente con el negocio familiar: una cooperativa de crédito. Cuando el malvado banquero de la competencia -y en estas películas siempre los hay- hace correr el rumor de que a los Bailey les va fatal, todos sus clientes corren como desesperados a retirar sus fondos. Y Bailey se enfrenta al pánico con una lección muchas veces incomprendida: "¡Como si yo tuviera todo el dinero metido en la caja fuerte! Tu dinero -le cuenta a un cliente- está en la casa de Joe, justo al lado de la tuya. Y en la casa de Kennedy, y en la de la señora Backin, porque estáis prestando el dinero para construir, y después ellos os lo irán devolviendo". Otros clásicos son las versiones de Cuento de Navidad de Charles Dickens: la expiación de un usurero malísimo, Ebenezser Scroog, que maltrata a sus contables y espera a las fechas señaladitas para que venzan los plazos y, así, echar de sus hogares a los inquilinos para aumentar su patrimonio.

Esta Navidad está espolvoreada de un ambiente dickensiano. Freixenet calcula que las ventas de espumosos caerán un 10% -¿incluido El Gaitero?-; la Junta va a oficializar el adelanto de las rebajas porque las ventas minoristas se desploman (en realidad no las han quitado desde el verano); el crecimiento de la economía andaluza ya fue negativo en el tercer trimestre (es posible que ya hayamos cruzado la línea de la recesión); los coches pasan por el garaje más que en Cuba, y es posible que la semana entrante se anuncien otros ERE relacionados con la industria del automóvil en Andalucía. En Santana, por ejemplo, los encargos de cuatro ruedas del pasado mes se cuentan con los dedos de una mano. Y sobran.

Y ha sido entonces cuando el Gobierno ha sacado el disfraz de rey mago, y les ha hablado a los más pobres, a los ayuntamientos: "Pedid, que aquí tengo 8.000 millones de euros para obras menores". A partir del 10 de diciembre, los alcaldes deberán redactar sus cartas, aunque en vez de paje real, van a tener que enviarlas por correo electrónico. Sólo bastará una memoria presupuestada dirigida al subdelegado del Gobierno, que en el plazo de 10 días contestará, pasará al Ministerio de Administraciones Públicas y, si éste lo aprueba, le ingresarán -martín, martín- el 70% del coste de unas obras que deben licitarse entre el 24 de enero y el 13 de abril. Eso sí, sólo podrán durar el año 2009, y cuando finalicen habrá que pagar a la empresa constructora en un plazo de 30 días.

Bueno, no es Dickens, pero sí mucho de Keynes. Veamos: Arcos, pueblo serrano de Cádiz, ya se está olvidando de los años de bonanza cuando sus tejeros trabajaban en la Costa del Sol. ¿Cuánto? 5,3 millones de euros. Málaga: 99,3 millones de euros que no le vendrán nada mal a Francisco de la Torre. Dos Hermanas, una de las ciudades que más ha sufrido la caída de la construcción (porque estuvo en lo alto del boom, claro): 20,8 millones de euros. Estepona, donde Barrientos no dejó ni para papel higiénico: 10,6 millones de euros. Marbella, 22,3 millones para Ángeles Muñoz. Cádiz: 22,7 millones de euros. ¿Cuánto tiempo hacía que Teófila Martínez no contaba de verdad, pero de verdad, de verdad, con un capítulo de inversiones de los buenos? No de esos que se hinchan con improbables ingresos que nunca se cobran.

Porque esta es la verdad, muchos municipios no realizaban inversiones porque carecían de ingresos y porque lo que constaba en el capítulo V del presupuesto valía tanto como una acción de Lehman Brother.

La ex alcaldesa de Castilleja, Carmen Tovar, hoy delegada del Gobierno en Sevilla, lo explicaba así a unos comensales el miércoles pasado: "El alcalde que sea listo (por inteligente y sagaz) tiene resuelta la legislatura".

1.426 millones es el dinero que podrán recibir los ayuntamientos andaluces si los alcaldes hacen los deberes y cumplen plazos. Es difícil, pero las cantidades doblan las inversiones previstas. Chiclana, según datos de su alcalde, José María Román, gasta al año algo menos de dos millones de euros en electrificación, reposición de viarios y otras obras menores. Le caen ahora más de 12 millones.

Es cierto que como afirmaba el aguafiestas de Friedman no hay meriendas gratis. La deuda aumentará, el déficit subirá al 3%, y ya veremos si al 4%, pero ya son muchos economistas liberales quienes se han dado cuenta de que, ante una depresión como la que se atisba, hay que sacar a Keynes de sus zanjas.

Para el PSOE, efectivamente, el plan de Zapatero es una carta de Reyes Magos. Y el PP regional lo ha criticado con dureza, aunque sus alcaldes -como mucho- apenas alegan que los fondos son insuficientes, y eso que además se les permitirá incurrir en déficit. No obstante, el líder popular, Javier Arenas, ha puesto dos objeciones que son ciertas: el empleo que este plan va a crear es temporal y no soluciona el problema estructural de paro en Andalucía.

En efecto, las obras durarán hasta finales de 2009 y la Junta espera que se creen 40.000 puestos de trabajo entre el plan del Gobierno y los 360 millones de euros que añadirá. Bien, entre el último trimestre de 2007 y el tercero de 2008, en Andalucía, según EPA, se han destruido 88.400 empleos. Ojalá que, como ha anunciado el vicepresidente económico José Antonio Griñán, el ritmo de destrucción en 2009 sea menor: aunque Solbes se equivoque.

En el PSOE confían en que en la EPA del segundo trimestre del próximo año se deje sentir su plan. Es cierto que esto no va a ser una merienda gratuita, pero el fondo municipal va a ayudar a que la situación no alcance carácter de dramatismo en algunos pueblos andaluces. Si el dinero corre, además de crear empleo temporal, salvará de la quiebra a pequeñas empresas locales. La Junta contribuirá el martes próximo con otro decreto de 360 millones para alargar el período de este macroplan de peonadas más allá de 2009. No es tanto como el del Gobierno (176,9 euros por habitantes frente a unos 45 euros), pero la Junta no aplicará el criterio de población puro, sino que lo corregirá con el porcentaje de paro municipal. Parece más justo, pero puede dar lugar a arbitrariedades y más, si como se adelanta, lo gestionarán las Diputaciones. ¡Los Lehman de nuestro sistema territorial!

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios