Más dinero para las autonomías

El Gobierno coincide con el modelo andaluz para definir la financiación

  • El sistema aprobado en el Parlamento autonómico se asemeja a la propuesta de Solbes de aumentar al 50% la cesión del IRPF, IVA e Impuestos Especiales a las comunidades

Comentarios 3

Andalucía parece haber marcado la pauta del nuevo sistema de financiación. El acuerdo básico alcanzado en el Parlamento andaluz por PSOE, PP e IU hace tan sólo tres semanas, tiene un fiel reflejo en las líneas maestras que regirán el modelo adelantado ayer por el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro Economía, Pedro Solbes. Entre las similitudes: el incremento de la cesión a las comunidades del 50% del IRPF, el IVA y los Impuestos Especiales, la atención al criterio de población, la garantía de la financiación de las competencias transferidas y la financiación de servicios públicos fundamentales como educación, sanidad y servicios sociales.

De entre los parámetros andaluces recogidos en el nuevo modelo, es el incremento de la transferencia de impuestos el que más beneficiará a las arcas autonómicas. Hasta ahora, la cesión se limitaba al 33% del IRPF, al 35% del IVA y al 40% de los Impuestos Especiales. Sin ir más lejos, y tomando como parámetro la recaudación de 2006, si el Estado hubiera repartido a medias estos ingresos con las comunidades, Andalucía habría recibido entonces hasta 337 millones de euros más (ver gráfico adjunto).

Aunque este incremento de recursos a través de impuestos supondrá un recorte en el Fondo de Suficiencia (FS), el modelo adelantado por Solbes garantiza la "igual cobertura" en los servicios independientemente de la comunidad en la que se viva.

En esta línea, el Gobierno también perfila la disposición de recursos adicionales -siempre en función de sus disponibilidades presupuestarias- para mejorar la capacidad de financiación de las comunidades, que se restringirán a educación, sanidad y servicios sociales y cuyo reparto se hará en función de la variable de población.

Otras novedades que incorpora la reforma es el ajuste dinámico, de manera que se revisará anualmente de manera automática y quinquenalmente los "elementos estructurales del sistema", teniendo en cuenta el "esfuerzo fiscal". El fin de estos mecanismos de revisión es que "ninguna comunidad pierda".

A pesar de que la variable poblacional es la de mayor peso junto al suelo, el Gobierno también contempla atender a otros criterios como la inmigración, la dispersión y la lejanía.

Con todos estos mimbres, el Gobierno tiene ya definido el modelo que a partir del próximo 22 de julio pondrá sobre la mesa del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) para su negociación multilateral, que se espera cerrar a lo largo del último trimestre del año para que su entrada en vigor sea en 2009.

El objetivo marcado es reeditar la unanimidad que hubo en torno al modelo pactado en 2001, pero el vicepresidente económico ya es consciente de que la negociación será "difícil, complicada, larga, y con tiras y aflojas", aunque "por el Gobierno no va a quedar" el que no se llegue a un acuerdo.

De hecho ya han surgido escollos con las comunidades del PP y con Cataluña. El espaldarazo que supone al sistema ideado por Andalucía, deja fuera de juego a la comunidad catalana. Su Govern exigía, entre otras cosas, que la cesión de impuestos alcanzara en el caso de los impuestos especiales hasta el 58% o limitar en la cuantificación del Fondo de Suficiencia a la educación y la sanidad. Pero en esta petición la Generalitat no ha estado sola. Con el Gobierno balear hizo un frente común en el que también estuvo por poco tiempo la Generalitat valenciana del popular Francisco Camps, que rectificó de su pretensión de reducir la aportación al fondo de nivelación tras la intermediación del vicesecretario de Política Territorial del PP y presidente del PP-A, Javier Arenas.

Aunque existen lagunas aún por resolver dentro del modelo propuesto, existen dos elementos reivindicados desde Andalucía que quedan fuera de este debate y que deberían negociarse "en paralelo": el incremento del Fondo de Compensación Interterritorial -el Parlamento cerró que se calcule a partir del 0,3% del PIB nacional- y la financiación local. De esto último el Gobierno no ha hecho mención alguna, y precisamente eso inquieta al Ejecutivo andaluz, que acordó con la oposición que se negociara a la vez que la autonómica, tras la presión de los ayuntamientos por la asfixia financiera que soportan desde hace quince años.

No obstante, la ausencia de estos dos elementos no han empañado la satisfacción en la Junta de Andalucía. El vicepresidente segundo y consejero de Economía, José Antonio Griñán, se mostró satisfecho con lo avanzado por Solbes, puesto que "respeta" el contenido del Estatuto andaluz y "garantiza" la igualdad en servicios básicos, así como la suficiencia de recursos.

Griñán reconoció que la propuesta realizada por el Gobierno central "suena bien", ya que, además, "sitúa la población como un elemento fundamental a la hora de definir el sistema de financiación autonómica y existe la posibilidad de abrir un bloque específico para la Educación".

No dudó en mostrar su conformidad con el hecho de que la propuesta "garantice la autonomía financiera", ya que "Andalucía no tiene ningún miedo, sino todo lo contrario, pues creemos que no hay autonomía política sin autonomía financiera".

Griñán advirtió de que lo avanzado por el Ministerio de Economía servirá de "base" para discutir todas las comunidades sin ningún prejuicio sabiendo que ahora, cada uno deberá mover sus piezas conforme a sus propios intereses", pero "sabiendo que el Gobierno ha dicho que no perderá nadie".

El conseller de Economía de la Generalitat, Antoni Castells, abrió ayer la caja de los truenos y lanzó una batería de epítetos contra las bases del nuevo modelo de financiación dadas a conocer por el ministro de Economía, Pedro Solbes, pues prefiguran un sistema "decepcionante, insuficiente y preocupante", aunque "él ha admitido que ha sido muy genérico".

"El Gobierno de la Generalitat no aceptará un mal acuerdo, ni un sistema que no responda fielmente a lo que afirma el Estatut, y nos gustaría que no sólo fuese el Gobierno sino todo el país el que dijese que no, o por el contrario, que todo el país diga que hemos conseguido un buen acuerdo" si este es el caso.

Castells precisó, en este sentido, que el Gobierno catalán propondrá para el próximo lunes una reunión con los negociadores de CiU en cuestiones de financiación, con la finalidad de que el martes el Ejecutivo vaya a la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera "sabiendo que hay una posición compartida y de país".

El conseller de Economía criticó que Solbes haya sido "muy genérico" a la hora de explicar las bases del nuevo sistema, "y él mismo ha hablado de que esto con las musas y ahora tendremos que pasar al teatro". "Esto quiere decir pasar de los grandes principios a las concreciones, pero que aún estemos en la etapa de los grandes principios es un poco preocupante, ya tendríamos que estar concretando un poco más", agregó Castells.

Sobre el contenido concreto de las propuestas de Solbes, el conseller ha dicho que prefería conocerlas con más detalle y por escrito antes de pronunciarse, pero que por lo que ha podido escuchar, no está "demasiado contento con estos grandes principios".

"Ahora bien -advirtió-, difícilmente podrá salir una buena pieza de teatro de esta inspiración, por lo que espero que en los días que faltan, esta inspiración mejore un poco".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios