Un fraude sin plan

El sistema laxo, pero concebido como legal para agilizar las ayudas, se pervirtió en la etapa final de Guerrero por el clientelismo. La juez Mercedes Alaya no encontró enriquecimiento de los altos dirigentes de la Junta ni financiación ilegal del PSOE. Todos los encausados dejaron la política, la carrera pública de posibles delfines quedó abortada, el retiro de otros se tornó amargo.